Por Takis Tsafos y Alkimos Sartoros (dpa)
Atenas, 27 jun (dpa) – Prácticamente nadie contaba con ello en Grecia: tras meses de negociaciones con los acreedores internacionales, el primer ministro Alexis Tsipras anunció por sorpresa la celebración de un referéndum sobre la propuesta de ahorro de los acreedores internacionales. Grecia se encamina así a una situación incierta de la que emergen más preguntas que respuestas.
Según el anuncio hecho por Tsipras la noche del viernes, será el pueblo el que decida si el país acepta o no el duro programa de recortes de 8.000 millones de euros que él ha rechazado. El referéndum se celebrará el 5 de julio.
Pero el martes concluye el actual programa de ayuda para el país, sobre el que se cierne la suspensión de pagos.
La primera reacción de los acreedores hoy era sobre todo indignación. El jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, señaló antes de reunirse con el resto de ministros de Finanzas de la eurozona en Bruselas que la consulta cerraba “la puerta a nuevas negociaciones”.
Para la mayoría de griegos no queda del todo claro sobre qué se va a votar. Hasta el momento tan sólo han trascendido en la prensa fragmentos o borradores de medidas como el aumento del IVA, por ejemplo, en la hostelería, así como en los alimentos. Tsipras rechazó el programa señalando que prevé una subida de impuestos y un recorte de las pensiones y que no dejará que la economía crezca.
Pero la cuestión que ocupa a los analistas en Atenas es en realidad otra: ¿Se trata de un referéndum para elegir de forma indirecta sobre la permanencia de Grecia de la eurozona? El diario conservador de Atenas “Eleftheros Typos” titulaba hoy: “¿Euro o dracma?”. Tsipras se juega el futuro de Grecia.
En realidad salga lo que salga del referéndum, el resultado plantea numerosas cuestiones. Si el pueblo griego rechaza las medidas de reforma y ahorro, queda completamente abierto lo que ello puede conllevar. Miembros de Syriza indicaban hoy que el gobierno se vería reforzado en la mesa de negociación en Bruselas para poder negociar medidas de ahorro menos estrictas.
Pero si una mayoría vota a favor del programa de ahorro, entonces la coalición de izquierda y derecha que lidera Tsipras se encontraría ante una situación de tener que imponer una política en la que no cree. Y también en este escenario las consecuencias son poco claras. Una de las imaginables sería una dimisión de Tsipras y el adelanto de las elecciones.
En las encuestas en Grecia se perfilaba hasta ahora una mayoría a favor de permanecer en la eurozona y de un paquete más duro de medidas de ahorro. Sin embargo el resultado de la consulta popular es impredecible.
En un primer momento el que sería el primer referéndum que se reliza en el país mediterráneo desde mediados de los años 70 tan sólo ha generado un gran desconcierto.
Aunque se aseguró que los bancos abrirán a comienzos de la próxima semana, miles de personas acudieron hoy a los cajeros automáticos en todo el país para retirar dinero en efectivo. Los medios griegos informaban que, como consecuencia de ello, numerosos cajeros se habían quedado sin dinero.
