Redacción, 5 (elmundo.cr)- Dilma Rousseff visitó al comienzo de la tarde de este sábado a su antecesor Lula da Silva. Su visita fue más de compañera que de presidenta de Brasil, ya que la cita no figuraba como agenda oficial. El encuentro ocurrió en el departamento de San Bernardo del exjefe de Estado, y fue desde el balcón desde donde la gobernante salió con Lula y su mujer con las manos entrelazadas y hacia arriba, mostrando un símbolo de unión ante los cientos de militantes del PT que aguardaban en la calle frente a la residencia del ex mandatario desde la mañana.
Dilma llegó pasadas las 13:00 p.m. al aeropuerto de Congonhas, el mismo que fue utilizado ayer para la indagación policial del líder político. De allí se dirigió hasta el departamento en helicóptero, acompañada por el ministro Jefe de la Casa Civil (coordinador) Jacques Wagner. Estuvo también presente otro dirigente partidario, el intendente de San Bernardo, Luiz Marinho.
El expresidente se declara inocente de las acusaciones de haberse beneficiado de la red corrupta que vació la empresa estatal Petrobras. La presidenta Rousseff también compareció el viernes en Brasilia, rodeada de 11 ministros, para expresar su “más absoluto desacuerdo” con el interrogatorio a Lula. Su declaración, sin embargo, despertó recelos entre los seguidores del exmandatario, que consideraron que Rousseff se centró más en defenderse ella misma del último de los escándalos que la acechan. La visita de ayer diluye, de alguna manera, esas críticas.