Raúl Castro, de arquitecto de la Revolución cubana a acusado de asesinato por la Justicia de EE.UU.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos dio a conocer este miércoles 20 de mayo una acusación formal contra Raúl Castro, de 94 años, expresidente de Cuba y último sobreviviente de la cúpula que dirigió la Revolución de 1959.

Los cargos están vinculados con el derribo, el 24 de febrero de 1996, de dos avionetas civiles desarmadas de la organización Hermanos al Rescate sobre aguas internacionales, un hecho en el que murieron cuatro personas: Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales.

Además de Castro, fueron acusados otros cinco funcionarios cubanos: Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas y Luis Raúl González-Pardo Rodríguez. Los cargos incluyen cuatro de asesinato, dos de destrucción de aeronaves y uno de conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses.

El anuncio fue realizado en la Freedom Tower de Miami, un edificio que tiene valor simbólico para la comunidad cubana en una jornada en que se conmemora la proclamación de la República de Cuba en 1902.

Arquitecto del Estado cubano

Raúl Modesto Castro Ruz nació el 3 de junio de 1931 en Birán, en la provincia de Holguín, en el oriente de Cuba. Cuarto de siete hermanos, creció en una familia de origen español. Desde joven se vinculó a la militancia política siguiendo los pasos de su hermano mayor Fidel y participó en la guerrilla que derrocó al Gobierno de Fulgencio Batista e instauró en Cuba un sistema de partido único en 1959.

Desde el primer día de la Revolución, Raúl Castro ocupó la jefatura de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, un cargo que ejerció durante casi cinco décadas, hasta 2008.

Bajo su liderazgo, las fuerzas armadas se convirtieron en un actor económico central a través de GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.), un conglomerado militar fundado en los años noventa que opera en sectores que van desde hoteles y turismo hasta logística portuaria, servicios financieros y comercio minorista.

Se estima que controla aproximadamente entre el 40% y el 70% de la economía cubana. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que sus ingresos superan el presupuesto estatal del país y que opera como “un Estado dentro del Estado”. Cuba rechaza esa caracterización.

En el plano militar internacional, Castro supervisó las intervenciones cubanas en África durante los años setenta y ochenta, principalmente en Angola y Etiopía, en el marco de las disputas de la Guerra Fría. En 1961 contribuyó a repeler la invasión de Bahía de Cochinos, organizada por la CIA.

La presidencia y las reformas

Cuando Fidel Castro enfermó en 2006 y delegó provisionalmente el mando, Raúl Castro asumió como presidente interino. En febrero de 2008, la Asamblea Nacional lo designó formalmente presidente del Consejo de Estado tras la renuncia de su hermano.

Su gestión introdujo cambios que Fidel Castro no había tolerado.

Bajo su Administración se abrieron espacios al sector privado en un sistema altamente centralizado. La medida más visible fue el trabajo por cuenta propia —los llamados cuentapropistas— que permitió que muchos cubanos trabajaran de manera independiente.

Castro también decidió romper el estigma de la iniciativa privada como incompatible con el socialismo cubano, algo que en tiempos de Fidel hubiera sido prácticamente imposible. Se legalizó la compraventa de viviendas y automóviles y el número de turistas se duplicó hasta alcanzar unos cinco millones de visitantes al año tras el restablecimiento de relaciones con Washington.

El hito máximo de su gestión en política exterior fue el proceso de normalización con Estados Unidos.

El 1 de julio de 2015, el entonces presidente estadounidense, Barack Obama, anunció el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países y la reapertura de las embajadas.

En marzo de 2016, el mandatario demócrata visitó Cuba para encontrarse con Castro y sellar distintos acuerdos que incluyeron, entre otros, la reanudación de vuelos comerciales directos.

Sin embargo, las reformas encontraron límites. La pequeña y mediana empresa nunca se legalizó formalmente, no se abrió un mercado mayorista real y los salarios gubernamentales equivalían a unos 30 dólares mensuales.

Los expertos señalan que durante su presidencia la economía quedó estancada, el poder político continuó altamente centralizado y la emigración de jóvenes cubanos al exterior se intensificó.

El poder que sobrevivió al cargo

El 18 de abril de 2018, Raúl Castro entregó la Presidencia a Miguel Díaz-Canel en lo que fue presentado como una transición generacional. De todos modos, conservó la jefatura del Partido Comunista hasta 2021 y el título honorífico de general de Ejército y siguió siendo una referencia central para las decisiones del gobierno.

En diciembre de 2025, propuso aplazar el congreso del Partido Comunista que debía elegir al sucesor de Díaz-Canel, argumentando la gravedad de la crisis económica. El Comité Central lo aprobó por unanimidad.

El primero de mayo de este año se mostró en público en La Habana durante los actos del Día Internacional del Trabajador. Desfiló junto a Díaz-Canel vestido de uniforme militar, en lo que fue una de sus últimas apariciones públicas antes de la acusación de este miércoles.

La reacción de Cuba y el contexto geopolítico

El Gobierno de Cuba condenó la acusación presentada en EE.UU. contra el expresidente Raúl Castro.

“El Gobierno de los Estados Unidos carece de legitimidad y jurisdicción para llevar a cabo esta acción. Se trata de un acto despreciable e infame de provocación política, que descansa en la manipulación deshonesta del incidente que llevó al derribo sobre el espacio aéreo cubano, en febrero de 1996” sostiene una declaración firmada por el Gobierno Revolucionario.

Washington “omite, entre otros detalles, las múltiples denuncias formales presentadas por Cuba en aquel período ante el Departamento de Estado, la Administración Federal de Aviación de los EE.UU. y la Organización de la Aviación Civil Internacional, sobre las más de 25 violaciones graves y deliberadas del espacio aéreo” de la isla por parte de la organización anticastrista Hermanos al Rescate, radicada en Miami, dice el comunicado.

Para La Habana su respuesta “constituyó un acto de legítima defensa, amparado por la Carta de las Naciones Unidas, el Convenio de Chicago sobre Aviación Civil Internacional de 1944, y los principios de soberanía aérea y proporcionalidad”.

Y añade que “Estados Unidos, que ha sido víctima del uso de la aviación civil con fines terroristas, no permite ni permitiría la violación hostil y provocadora de aeronaves extranjeras sobre su territorio y actuaría, como lo ha demostrado, con el uso de la fuerza”.

Además acusó de cinismo a Estados Unidos, acusando a ese Gobierno de haber “asesinado a cerca de 200 personas y destruido 57 embarcaciones en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico, lejos del territorio de los Estados Unidos, con el uso desproporcionado de la fuerza militar, por supuestos vínculos con operaciones de narcotráfico nunca demostrados”.

Asimismo tachó de “espuria” la acusación contra “el líder de la Revolución Cubana” Raúl Castro, y la atribuyó a “los intentos desesperados de elementos anticubanos por construir una narrativa fraudulenta” contra la isla mediante el reforzamiento de “medidas coercitivas unilaterales”.

El presidente Díaz-Canel defendió a Castro, al que calificó como un héroe, y dijo que “la altura ética y el sentido humanista de su obra derriban cualquier infamia” en su contra.

Aseguró que el Gobierno estadounidense “fue alertado en más de una decena de ocasiones, pero hizo caso omiso de las advertencias y permitió las violaciones”.

La acusación llega en un momento de extrema tensión entre ambos países. Donald Trump impuso un bloqueo de facto al suministro de combustible a Cuba, aumentó las sanciones y aplicó presión militar, lo que llevó a la isla a su peor crisis energética y económica en mucho tiempo.

Cuba atraviesa cortes de electricidad que se extienden por horas y el Gobierno enfrenta un fuerte malestar social.

Analistas consultados por el medio ‘CBC News’ señalaron que la acusación es probablemente un movimiento simbólico destinado a aumentar la presión psicológica sobre el Gobierno cubano, aunque no descartaron que pueda ser utilizada como pretexto para acciones más drásticas.

Cuba no tiene tratado de extradición con Estados Unidos, por lo que la acusación no tiene efectos jurídicos inmediatos sobre un hombre que cumplirá 95 años el próximo 3 de junio.

Últimas noticias

Te puede interesar...

[tipocambiocompra]
[tipocambioventa]

Últimas noticias

Edicto