Progresismo mundial se reúne en Barcelona ante el ascenso de la extrema derecha global

Sánchez y Lula lideraron una reunión de líderes progresistas con el objetivo de hacer frente a lo que consideran una amenaza para la democracia por parte de fuerzas autoritarias y de extrema derecha, en un momento marcado por el liderazgo del presidente estadounidense Donald Trump.

Entre los asistentes previstos figuraban el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y el presidente del Consejo Europeo António Costa.

Tanto Sánchez como Lula, que enfrentan crecientes desafíos de la extrema derecha de cara a futuras elecciones, se han mostrado abiertamente críticos de la Administración Trump.

Sin embargo, en una entrevista con el diario español ‘El País’, Lula subrayó que “no se trata de una reunión anti-Trump”.

“Lo que queremos es dialogar y ver si podemos encontrar una solución para fortalecer el proceso democrático en el mundo, para no permitir retrocesos”, afirmó en una rueda de prensa conjunta con Sánchez.

“Ningún presidente, de ningún país, tiene derecho a imponer reglas a otros”: Lula

Durante su intervención de este sábado, el mandatario brasileño defendió la idea de que ningún Estado ni mandatario en el mundo “tiene derecho a imponer reglas a otros”, en plena tensión con Washington por sus intervenciones militares tanto en Venezuela como en Irán.

En ese sentido, sin mencionar a Donald Trump, sentenció: “No podemos despertarnos todos los días por la mañana e ir a dormir por la noche siempre con el tuit de un presidente de la república amenazando al mundo, declarando guerras”.

En otro frente de discusión, Lula se mostró preocupado por la situación de Cuba. Dijo que lo que ocurre en la isla es “problema del pueblo cubano”, no de “Lula, de Claudia (Sheinbaum) o de Trump”.

“Hay que parar con ese bloqueo a Cuba y dejar que los cubanos vivan su vida. No es posible que nos quedemos en silencio ante eso”, sentenció.

Una ONU más plural y representativa: la iniciativa del progresismo

El presidente brasileño y otros líderes aprovecharon la ocasión para pronunciarse sobre el rol de las Naciones Unidas con el mundo que tiene diferentes frentes en conflicto.

Lula afirmó que la ONU “no puede permanecer en silencio y ver lo que está pasando en el mundo”, mientras que su homólogo español y el expresidente chileno Gabriel Boric coincidieron en una propuesta simbólica que refleja los intereses progresistas de la cumbre: que las organización sea liderada por primera vez por una mujer para relevar a António Guterres.

Por su parte, el jefe de Estado sudafricano, Cyril Ramaphosa, subrayó la necesidad de incluir en el Consejo de Seguridad de la ONU a países de África y otras regiones del mundo que ahora no están presentes.

Hillary Clinton saluda el encuentro

La exsecretaria de Estado y exprimera dama estadounidense envió un mensaje de apoyo a los líderes reunidos en Barcelona.

Su saludo fue proyectado en la sesión plenaria que cerró la Global Progressive Mobilisation.

Clinton, quien indicó que el compromiso y entrega de las figuras progresistas y socialistas asistentes a la reunión “importa más que nunca”, pidió seguir defendiendo “la libertad, la justicia, la igualdad y una idea muy sencilla, pero muy poderosa: entre todos podemos construir un futuro mejor”.

España, sede de la “izquierda radical de todo el mundo”, según VOX

En paralelo al desarrollo de la cumbre, el secretario general del partido de extrema derecha español Vox, Ignacio Garriga, acusó a Pedro Sánchez de reunirse con “los peores narcodictadores”.

Así lo dijo a las puertas de Fira Barcelona Gran Via, el recinto que alberga este sábado la IV Reunión en Defensa de la Democracia y la Global Progressive Mobilisation, dos foros que reúnen a líderes progresistas mundiales, encabezados por Sánchez.

El funcionario del movimiento ultraconservador acusó al mandatario español de convertir a España en “la sede de la izquierda radical de todo el mundo” y hoy, “para pena y vergüenza de todos los españoles, han decidido convertir Barcelona en la capital de la izquierda criminal”.

Garriga extendió sus ataques hasta la presidenta mexicana: calificó el foro como una “banda de siniestros, empezando por la narcopresidenta de México, Claudia Sheinbaum”, a quien ha pedido que “deje de inundar nuestras calles de droga y de muerte”.

El rol de España a cargo de Sánchez

El evento de Barcelona fue impulsado por Brasil y España en 2024 tras los avances significativos de la extrema derecha en las elecciones al Parlamento Europeo.

Las dos primeras ediciones se celebraron en Naciones Unidas y la anterior tuvo lugar en Chile en 2025.

Se esperaba que muchos de los participantes también formaran parte de la primera edición de la llamada “Movilización Progresista Global”, que se celebrará en el mismo lugar.

Sánchez, en el poder desde 2018, se ha consolidado como una figura destacada para los progresistas europeos, que lo ven como una de las pocas voces abiertamente de izquierda en un continente cada vez más dominado por la derecha.

Sus críticas a Israel, su defensa de la inmigración y su firme oposición a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán han reforzado su imagen como referente de la izquierda.

Inspiración húngara

La reunión en Barcelona coincidió con otro encuentro de líderes de extrema derecha europea en Milán, Italia.

Ocurrió además tras la derrota del líder nacionalista húngaro Viktor Orbán en las elecciones generales del domingo, considerada un revés para la extrema derecha europea que lo veía como un modelo.

Los sectores progresistas han celebrado este resultado como prueba de que gobiernos populistas consolidados pueden ser derrotados en las urnas.

 

Con EFE, Reuters y medios locales

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