
Roma, 29 jun (dpa) – El papa emérito Benedicto XVI y su sucesor, el papa Francisco, celebraron ayer en el Vaticano el 65 aniversario de la ordenación del pontífice alemán, en una ceremonia singular que contó con la presencia simultánea de dos papas vivos.
Los dos pontífices aparecieron juntos en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, cerca de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. Ambos se saludaron afectuosamente y se abrazaron en varias ocasiones, en una ceremonia que contó con la participación de cardinales y otros dignatarios de la Iglesia como invitados.
Francisco elogió a su predecesor, quien renunció a su papado en 2013 aduciendo edad avanzada. “Usted, su Santidad, todavía sirve a la Iglesia, no está cansado y está contribuyendo a su crecimiento con fortaleza y sabiduría”, dijo el argentino.
Desde el monasterio Mater Ecclesiae (Madre de la Iglesia), donde vive Benedicto desde su retiro, fluye una quietud, una paz y una fuerza “que me hace bien y me da fuerza a mí y a toda la Iglesia”, agregó Francisco.
El papa agradeció a su predecesor de 89 años por su “sentido del humor saludable y brillante”. A su vez, Benedicto sonrió y agradeció a Francisco por la generosidad recibida desde el primer momento en que fue elegido papa.
Benedicto, nacido como Joseph Ratzinger, fue ordenado en 1951 en la catedral de la ciudad bávara de Freising. Fue ordenado al mismo tiempo que su hermano Georg, quien no formó parte de la ceremonia celebrada ayer.
El papa emérito, que cumple 90 este año, raramente aparece en público. En 2013 se convirtió en el primer papa en retirarse desde el siglo XV.