San José, 22 jul (elmundo.cr) – La Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS), en una operación coordinada con la Policía Profesional de Migración y Extranjería y la Unidad Especial de Intervención (UEI), culminó este miércoles el proceso de deportación de un ciudadano vinculado con la organización terrorista Hamás.
El operativo, que representa un paso significativo en la estrategia de seguridad del Estado costarricense, incluyó un trabajo técnico especializado para identificar y capturar al individuo, quien se encontraba en territorio nacional.
Pablo Martínez, director de la DIS, confirmó la ejecución de la medida y subrayó la importancia de la labor realizada por los cuerpos de inteligencia.
“La Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional realizó un trabajo técnico y especializado que permitió identificar a una persona que es miembro del grupo terrorista Hamás. Como corresponde, dentro del marco legal, el informe lo trasladé a la Dirección General de Migración y Extranjería”, explicó Martínez.
El funcionario enfatizó que esta acción es “un claro ejemplo del compromiso de esta administración para defender la seguridad y la soberanía del Estado costarricense”.
Por su parte, el director de Migración, Omer Badilla, detalló que, tras recibir el informe de inteligencia, se procedió con la aprehensión del sujeto y la ejecución de los protocolos migratorios necesarios.
“Desde la Dirección General y la Policía Profesional de Migración, se aprendió al sujeto. Se realizó todo el proceso para la deportación, de conformidad con las competencias propias desde el ámbito migratorio”, señaló Badilla.
Investigación interna
Como parte de las diligencias derivadas de este caso, las autoridades han abierto una investigación contra una funcionaria de la Dirección General de Migración y Extranjería. La sospecha recae sobre la posible facilitación, por parte de la trabajadora, de la permanencia irregular del individuo vinculado al grupo terrorista en el país.
El Gobierno de la República ha mantenido en las últimas semanas un monitoreo constante sobre amenazas internacionales, reafirmando su política de cero tolerancia ante la presencia de miembros de organizaciones calificadas como terroristas por la comunidad internacional.