Oda a la democracia: Obama visita Berlín y Atenas por última vez

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Por Kristina Dunz, Michael Donhauser y Takis Tsafos (dpa)

Barack Obama viajará esta semana por última vez a Europa como presidente de Estados Unidos en una visita que no será de placer, sino más bien de gran valor simbólico. Muchos estarán melancólicos y lamentarán su pérdida mientras él se alza aún como mandatario.

El martes y miércoles en Atenas, el jueves y viernes en Berlín. Obama, que aún estará dos meses en el puesto hasta que su sucesor, Donald Trump, asuma su cargo, será recibido con la nostalgia de su próximo adiós.

Muchos se imaginarán seguramente cómo será la próxima vez con el republicano Trump. Con el hombre que quiere hacer todo diferente: que hasta ahora no se alza como garante de la cohesión del mundo occidental como contrapeso a Rusia, que alejará posiblemente a Estados Unidos del acuerdo de protección del clima de París y que ve el acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Canadá (TTIP) como una cosa del diablo.

Un hombre, que con su agresiva campaña electoral contra inmigrantes, minorías, mujeres, mexicanos, chinos, ha aterrado a los empresarios pero principalmente a las personas de a pie también en Alemania y Grecia.

Obama, que había contado con una victoria de su antigua secretaria de Estado Hillary Clinton, quiere salvar con los europeos lo que aún sea posible salvar. Se trata de Siria, del terrorismo, de Ucrania, del clima y del comercio. También de los derechos humanos, la igualdad y el respeto de las minorías. Sin embargo, ¿qué puede hacer él aún? Un discurso, por ejemplo, en Atenas, el lugar de nacimiento de la democracia, como legado. Una oda a la democracia entre los bastidores históricos de la Acrópolis.

El mandatario demócrata quiere venerar la forma de Estado en la que él sigue creyendo, que podría estar en peligro si se piensa en Recep Tayyip Erdogan en Turquía, en Vladimir Putin en Rusia, Viktor Orban en Hungría o Jaroslav Kaczynski en Polonia. Y ahora quizás en Trump.

En Atenas esperaban que Clinton continuara con la política emprendida por Obama. El demócrata se alza como uno de los pocos líderes internacionales comprensivo con los griegos.

Para Estados Unidos, Grecia tiene una gran importancia de cara a la estabilidad geopolítica en la parte oriental del Mar Mediterráneo en un momento dramático en Cercano Oriente y el norte de África. Especialmente ahora, cuando la situación en Turquía se ha vuelto totalmente imprevisible debido a las represalias de Erdogan contra los que piensan diferente.

Si Grecia quiebra económicamente, el flanco sureste de la OTAN se desestabilizará más. Desde el punto de vista de Obama sería desastroso que eso ocurriera.

El fin de semana volvió a reclamar una reducción de la deuda del Estado griego. Alentará a los acreedores a que lleven a cabo una “sustancial reducción de la deuda”, según afirmó el presidente estadounidense en declaraciones publicadas hoy en el diario de Atenas “Kathimerini”. Los griegos dieron “pasos difíciles y dolorosos” en la política de ahorro, indicó. “El pueblo griego necesita esperanza”, agregó.

El jefe del Gobierno heleno, Alexis Tsipras, espera que Obama pueda convencer también a la canciller alemana, Angela Merkel, y a su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, para que pongan fin a la espiral del eterno ahorro.

El miércoles por la tarde Obama, que en este viaje no estará acompañado de su esposa Michelle, volará a Berlín. Merkel y Obama se reunirán el jueves en la Cancillería para tratar temas como, por ejemplo, cómo poder asegurar el acuerdo nuclear con Irán, ya que Trump anunció su intención de acabar con él. Pero también se hablará sobre una posible salida de Estados Unidos del acuerdo de protección del clima de París. Trump ha calificado al calentamiento global como un engaño y ha prometido retirarse.

En la quinta visita de Obama a Alemania como presidente, el líder estadounidense participará también en una cumbre organizada por Merkel el viernes en la capital alemana.

Como ya sucedió durante la visita de Obama en abril a Hannover, la mandataria germana aprovechó también ahora para invitar de nuevo al presidente francés, François Hollande; a la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, y al primer ministro italiano, Matteo Renzi. Junto con ellos, en esta ocasión acudirá también el recién reelegido presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.

Los seis hablarán sobre el TTIP, la deuda griega, el “Brexit”, el conflicto en Ucrania, los peligros del terrorismo, la guerra en Siria y la crisis de los refugiados.

Los invitados a esta reunión atraviesan momentos complicados. Rajoy consiguió formar finalmente un Gobierno en minoría, Hollande se encuentra bajo presión de cara a las elecciones en su país en 2017, sobre todo por el movimiento populista de derechas; y la primera ministra británica debe gestionar la salida de su país de la Unión Europea. Mientras, Renzi se enfrenta a un referéndum en diciembre sobre una reforma de la Constitución.

Muchos de los temas que tratará en su viaje a Europa lo acompañarán en su viaje el viernes a Perú. Allí se reunirá con el jefe del Estado chino, Xi Jinping. Trump calificó a China en la campaña electoral prácticamente como el enemigo de Estados Unidos y amenazó de facto con una guerra comercial.

Merkel echará de menos a Obama, quien en abril la calificó como su socia más importante en el extranjero. La líder cristianodemócrata deberá prepararse para lidiar con Trump, a quien ya ha dejado claro esta semana que está abierta a continuar con una cooperación estrecha entre las dos naciones, pero sólo sobre la base de valores comunes como la libertad, la democracia y el respeto a las personas de otro color de piel o religión.

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