La Habana, 17 jul (dpa) – El encuentro no estaba en la agenda, pero el ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, pudo al final reunirse con el presidente Raúl Castro durante su visita de dos días a Cuba.
Durante una charla de casi dos horas, Steinmeier le aseguró al mandatario cubano en la noche del jueves que Alemania quiere apoyar el proceso de apertura, aunque también abordó el tema mucho más espinoso de los derechos humanos en la isla socialista, según fuentes germanas.
“Seguiremos teniendo diferentes puntos de vista respecto a la democracia y los derechos humanos”, explicó esta mañana el propio Steinmeier tras su reunión con Castro.
“Pero queremos intentar superar la fase del silencio”, reiteró el ministro las palabras que ya había dicho el jueves al llegar a Cuba. El político socialdemócrata germano es el primer titular de Exteriores de la Alemania unificada que visita la isla caribeña.
Organizaciones como Amnistía Internacional acusan al gobierno socialista cubano de perseguir a activistas opositores y de restringir las libertades individuales de opinión y de reunión. Cuba vincula en cambio los derechos humanos a logros colectivos como el acceso universal a la salud y la educación.
Steinmeier, por otra parte, animó al gobierno cubano hoy a hacer más reformas. “Tengo la impresión de que (…) también en Cuba se están haciendo cosas nuevas”, comentó. Su conversación con Castro se centró sobre todo en una posible mayor cooperación entre ambas partes, contó.
“Alemania es conocida aquí por su fortaleza económica y la calidad de sus productos”, aseguró. “Raúl Castro desea que haya más interés sobre todo de la industria alemana”.
Hasta ahora, sólo 30 empresas y bancos germanos operan en Cuba. En la lista de destinos para las exportaciones alemanas, la isla está en el puesto 101, mientras para la primera economía europea Cuba es el proveedor número 125 de importaciones.
El encuentro entre Castro y Steinmeier tuvo lugar en el Palacio de la Revolución, donde el mandatario recibió al visitante en la noche del jueves, después de que el político alemán se hubiera reunido ya con tres ministros como parte de su apretada agenda en la isla.
Fue sobre todo el presidente cubano el que habló. Castro informó al visitante del diálogo entre la isla y Estados Unidos, apenas unos días antes de que ambos países retomen sus relaciones diplomáticas después de 54 años.
También se interesó por el acuerdo sobre el programa nuclear iraní alcanzado este martes entre el país persa y las potencias con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, más Alemania.
La reunión se celebró en uno de los salones del Palacio de la Revolución, donde Castro suele recibir a visitantes extranjeros. El ambiente con plantas tropicales despertó la curiosidad del ministro germano, que también conoció de boca del presidente el porqué de esa decoración: la vegetación es similar a la de las zonas del este de Cuba donde Castro, hoy de 84 años, empezó hace seis décadas a luchar por la revolución.
En la noche, Steinmeier tuvo ocasión incluso de conocer a otro miembro de la familia Castro: el hijo de Fidel Castro, conocido coloquialmente como “Fidelito”. El físico nuclear de 65 años, el primer vástago del histórico ex presidente, habló durante unos diez minutos con el ministro en una recepción de la embajada alemana.
La visita que no se produjo, en cambio, fue a casa de su padre. Fidel Castro, de 88 años, recibe a menudo a visitantes extranjeros en su residencia en el oeste de La Habana, pero el Ministerio de Exteriores alemán ya había anunciado antes de salir de Berlín que la parte germana no buscaría ese encuentro.
“Hay muchos interlocutores interesantes en Cuba aparte de Fidel Castro”, había explicado un portavoz en Berlín.
En la isla, Steinmeier se reunió con su homólogo, Bruno Rodríguez, y con el ministro de Economía, Marino Murillo, y tenía previsto hoy un encuentro con el titular de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca. Además de econtrarse con artistas y académicos, el jefe de la diplomacia alemana se reunió el jueves con el arzobispo de La Habana, el cardenal Jaime Ortega. Fue una “visita satisfactoria”, explicó Steinmeier antes de cerrar su visita el viernes.
