Merkel defiende elección de Hamburgo como sede del G20 pese al caos

Por André Stahl y María Prieto (dpa)

Pese a ola de violencia y destrucción en la que se vio envuelta la semana pasada Hamburgo durante la cumbre del G20, la canciller alemana, Angela Merkel, se defendió de las críticas y calificó de correcta la elección su ciudad natal como sede de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de los Veinte.

“Hamburgo era el lugar correcto”, declaró la mandataria durante la tradicional entrevista que concede anualmente a la televisión pública ARD antes de las vacaciones estivales.

Sin evadir su responsabilidad, la dirigente admitió que había sido su decisión escoger a Hamburgo como sede de la cumbre, señalando también que tanto las fuerzas de seguridad como el alcalde de la ciudad portuaria, el socialdemócrata Olaf Scholz, también habían dado su visto bueno.

“Pasaron cosas que para nada son aceptables”, recalcó Angela Merkel, quien, sin embargo, a diferencia del regidor hamburgués no se disculpó con los vecinos por no haber podido garantizar la seguridad en las calles de la ciudad.

A diez semanas de las elecciones generales en Alemania, Merkel criticó los planes de su rival, el Partido Socialdemócrata (SPD), una formación que aboga en su programa por que el Estado esté obligado a acometer un mínimo de inversiones.

“El problema principal no es que falte dinero, sino que la planificación es muy lenta. En los planes financieros del Gobierno a medio plazo ya se incluyen partidas para inversión adicionales en muchos lugares”, insistió.

“En la actualidad no podemos gastar el dinero que tenemos”, recalcó la canciller para a continuación destacar que su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU) incluye en su programa propuestas que sirven para acelerar los plazos.

En la tradicional entrevista de verano con la cadena pública, Merkel también indicó que, en caso de que en los próximos comicios legislativos del 24 de septiembre resulte reelegida, un extremo al que apuntan todas las encuestas, se comprometería a completar la legislatura hasta 2021.

“Ya dejé claro cuando confirmé que me presentaba a una tercera reelección que era para cuatro años”, manifestó la política que dirige Alemania de forma ininterrumpida desde el año 2005.

“Tengo el firme propósito de hacer aquello que prometí a los ciudadanos. Es una cuestión de confianza”, recalcó.

Dos años después de que a Alemania llegaran casi un millón de refugiados, la líder conservadora también rechazó tajantemente la imposición de cotas a la llegada de refugiados, una exigencia de su partido hermano bávaro, la Unión Cristianosocial (CSU), con la que esta formación podría ejercer presión de cara a la firma de una coalición de Gobierno tras las elecciones de septiembre.

“No voy a aceptar la imposición de un límite de refugiados”, dijo la mandataria, quien se muestra partidaria de reducir el número de peticionarios de asilo mediante políticas de desarollo en los países de origen de los refugiados.

Durante la entrevista Merkel reclamó además que Turquía respete los derechos de los diputados alemanes a visitar a tropas germanas estacionadas en su suelo, concretamente a aquellos soldados desplegados en la base de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Konya.

“Todo esto es desagradable, realmente desagradable”, admitió la canciller en relación a las tensas relaciones que Berlín y Ankara mantienen desde hace meses y que, en junio, llevaron al Ejecutivo de Merkel a trasladar a sus militares de Turquía a Jordania después de que el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan vetase en reiteradas ocasiones el ingreso de políticos alemanes a la base aérea de Incirlik.

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