Más sombra para más cacao en Côte d’Ivoire

» Las agricultoras están adoptando la agroforestería para combatir el calor e impulsar la producción

©FAO/Candida Villa-Lobos

En la aldea de Ananguié, al sur de Côte d’Ivoire, Sylvie Sopie N’Gbesso, una productora de cacao de 46 años, recorre su parcela de dos hectáreas con un machete en la mano. Su brazo se balancea como un péndulo mientras corta las hojas secas que hay en el suelo. Está realizando lo que ella denomina el nettoyage: mantener su parcela de cacao limpia y saneada.

Sylvie ha transformado una parcela de cacao envejecida y expuesta a pleno sol en un próspero sistema agroforestal en el que árboles de sombra, frutales y de cacao le han ayudado a duplicar su producción de cacao y pasar de 1 000 kilos en 2023 a 2 000 kilos en 2025.

Pero detrás de este éxito hubo un largo camino. En su día fue vendedora de frutas y verduras en un mercado de Abiyán, la principal ciudad del país. A medida que su familia crecía, también lo hacían sus gastos. Sabía que tenía que diversificar sus ingresos para llegar a fin de mes y mantener a sus hijos en la escuela, por lo que preguntó a su suegro si podía utilizar la parcela familiar para el cultivo de cacao. Él accedió.

“Me dedico al cultivo de cacao desde que llegué aquí en 2003”, explica Sylvie. Pero al principio, “los árboles no producían mucho”.

Al igual que la mayoría de las parcelas de cacao del país, los árboles se habían debilitado tras décadas de monocultivo a pleno sol. Dicha práctica maximizaba los beneficios a corto plazo para los agricultores, pero provocaba la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad a largo plazo, algo que, en última instancia, también perjudicó la productividad.

Más del 40 % del cacao mundial —el ingrediente principal del chocolate— procede hoy de Côte d’Ivoire, pero a un precio amargo: se ha talado más del 80 % de los bosques del país, en gran parte para dar paso a cultivos comerciales como el cacao.

La deforestación ha provocado que el terreno sea más cálido y seco, mientras que la sequía, las lluvias imprevisibles y otros efectos del cambio climático han comenzado a desplazar las zonas de cultivo del cacao, la mitad de las cuales podrían desaparecer para 2050, según un estudio de la Comisión Europea.

Pero esto está cambiando. El Gobierno de Côte d’Ivoire ha adoptado medidas para frenar la deforestación y proteger el cacao —un cultivo que genera ingresos a alrededor de un millón de pequeños agricultores— ayudando a los agricultores a convertir las parcelas de cacao insostenibles y expuestas a pleno sol en sistemas agroforestales con sombra.

En 2023, Sylvie escucho hablar de un proyecto denominado Promover la producción de cacao sin deforestación para reducir las emisiones en Côte d’Ivoire (PROMIRE), financiado por el Fondo Verde para el Clima (FVC) y puesto en marcha por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Gobierno.

Al principio, Sylvie se mostraba indecisa, pero sabía que mejorar la producción significaba asegurar el futuro de su familia, por lo que su escepticismo dio paso a la confianza.

“Cuando me cambié a la agroforestería, vi que los árboles se mantenían bien, incluso cuando llovía demasiado o hacía un calor excesivo”, explica.

Con el apoyo de los expertos y los asociados de la FAO, Sylvie aprendió a desbrozar, a limpiar la maleza, a mantener la parcela y a cuidar los árboles de cacao.

“Con ellos aprendí a producir mucho más”, afirma con entusiasmo, señalando a la Sra. Meledge Yao, experta en agroforestería de la FAO, y a la Sra. Kanga Esther, de la Fundación Marie-Esther, asociada en la ejecución del proyecto.

“Sylvie es una agricultora ejemplar que tuvo el valor de cambiar su forma de cultivar”, indica Meledge. “Se comprometió a aprender nuevas técnicas… y a aplicar lo aprendido temporada tras temporada”.

“Con la orientación técnica de la FAO, ofrecemos a los productores de cacao capacitación práctica”, explica la Sra. Kanga. “También les enseñamos a utilizar los residuos para elaborar bioplaguicidas y compost, lo que reduce los costos de los fertilizantes”. Sin embargo, el cultivo del cacao suele ser duro y peligroso, en gran parte debido a la falta de mecanización. “No es fácil”, admite Sylvie, mirándose la mano derecha. “Estaba trabajando en mi parcela de cacao, limpiándola, cuando el machete se me llevó la punta del dedo”, describe, decidida a que ese recuerdo no perdure.

“El mantenimiento adecuado de las parcelas requiere mucha mano de obra, y a menudo escasean los trabajadores en las zonas rurales”, añade Kanga.

Las cooperativas han sido una de las soluciones.

La FAO ha colaborado con asociados locales en el proyecto Ampliar las innovaciones transformadoras en materia de sistemas alimentarios basados en el cacao, uso de la tierra y restauración en Côte d’Ivoire (SCOLUR-CI), financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), que presta apoyo a las cooperativas para que inviertan en equipos motorizados para la agroforestería.

A través de las cooperativas, los agricultores pueden alquilar equipos como triciclos, herramientas de poda y motosierras, así como contratar trabajadores cuando sea necesario.

En el distrito de Comoé, Nicole Kambou, una productora de cacao de 36 años, comenta con entusiasmo: “antes, podar los árboles y limpiar la parcela de cacao resultaba realmente difícil. Pero ahora la cooperativa nos ayuda con todo: la siembra, la poda y la cosecha”.

Ahora cultiva aguacates, semillas petit cola, árboles de sombra y maderables que crecen por encima de sus plantas de cacao, un sistema agroforestal que potencia la biodiversidad, almacena carbono y revitaliza la tierra. Está especialmente contenta con su árbol de cola, muy apreciado por sus propiedades medicinales que alivian el malestar estomacal.

El modelo cooperativo GEF SCOLUR-CI se reproducirá durante el último año del proyecto PROMIRE de la FAO y el FVC, lo que ayudará a los agricultores a mantener y ampliar sus prácticas agroforestales.

El proyecto PROMIRE de la FAO y el FVC ha beneficiado a más de 7 500 productores de cacao y ha convertido más de 3 400 hectáreas de plantaciones de cacao convencionales en sistemas agroforestales sostenibles. A través del proyecto SCOLUR–CI de la FAO y el FMAM, se han adoptado planes de manejo integrado del paisaje en 300 000 hectáreas y se han establecido modelos agroforestales en más de 8 100 hectáreas con el fin de mejorar la eficiencia y la sostenibilidad de las cadenas de valor del cacao al tiempo que se aportan beneficios para el clima, la biodiversidad y la tierra.

“La agroforestería me pareció la solución para que, en el futuro, mis hijos no tengan que abandonar esta tierra”, asegura Sylvie, que ahora es madre de ocho hijos. “Lo hice por su futuro, para dejarles algo”.

La historia y las fotos relacionadas se pueden encontrar en: https://www.fao.org/newsroom/story/more-shade-for-more-cocoa-in-c%C3%B4te-d-ivoire/es.

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