Por Gregor Mayer (dpa)
Atenas, 16 jul (dpa) – La aprobación de nuevas medidas de ahorro y recortes es el requisito impuesto por los acreedores de Grecia para conceder nuevas ayudas al país mediterráneo. Tras la votación de la pasada noche en el Parlamento, la población se debate ahora entre la decepción, el escepticismo y un reservado optimismo.
Giannis Chatziantoniou examina cuidadosamente la prensa en un quiosco de la plaza Kotzia, en el centro de Atenas. El único tema de las portadas, por supuesto, es la amplia aprobación la pasada madrugada de las medidas de austeridad en el Parlamento heleno.
“No estoy furioso”, dice este abogado de 55 años. “Pero me temo que estas medias no podrán implementarse”, afirma respecto al nuevo programa, que incluye una subida del IVA, la eliminación de las prejubilaciones y un aumento de la edad de jubilación.
“Soy abogado empresarial”, explica Chatziantoniou para justificar su escéptico pronóstico. “La sociedad está sumida en la crisis, la economía está en crisis. Todos mis clientes tienen problemas y casi la mitad de ellos están arruinados o a punto de ello”. No se pueden asumir nuevas cargas, opina. De pronto suena su teléfono. “Era otra empresa que me comunica que cierra sus puertas”, dice indiferente.
Olga Papai, vendedora de gafas de sol de 33 años, lo ve todo con más calma. “No había otra solución”, asegura respecto a la votación, que Syriza logró sacar adelante gracias al apoyo de la oposición, ya que 32 de sus diputados votaron en contra y seis se abstuvieron.
“Ahora tenemos que seguir adelante. Quizás vaya a mejor, con el tiempo”, confía. “Ahora notamos los recortes, pero antes no teníamos problemas a la hora de gastar el dinero”.
La aprobación del nuevo plan de austeridad supone una prueba de fuego para Syriza. Al partido del primer ministro Alexis Tsipras no sólo le preocupan los disidentes dentro de sus propias filas, que votaron en contra del nuevo rescate. La noche del miércoles miles de personas se manifestaron ante el Parlamento, en la plaza Syntagma, mientras los diputados votaban sobre las reformas. Durante la protesta se lanzaron cócteles molotov, se incendiaron algunos vehículos y la policía reprimió a los manifestantes con gas lacrimógeno.
Esta es la primera vez que el gobierno de Syriza se enfrenta a protestas tan enconadas como esta. Entre los manifestantes había muchos jóvenes simpatizantes y votantes del partido de izquierda. “Hace dos meses todavía había esperanza”, dice Vassilis, estudiante de 19 años. “Pero ahora este gobierno es como los anteriores”.
