
Washington, 11 mar (elmundo.cr) – En el 2016 más del 80% de los evangélicos estadounidenses votó por Donald Trump, el actual presidente para compensarlos nombró dos jueces ultra-conservadores en la Corte Suprema y centenares de jueces federales afines; hizo por los grupos religiosos conservadores lo que ningún presidente había osado hacer antes.
El apoyo ha sido incondicional a pesar de los múltiples y continuos escándalos que han salpicado al magnate republicano y que ciertamente no lo pueden mostrar como a un cristiano observante; Trump se ha divorciado en dos ocasiones, ha sido además acusado de tener relaciones ‘inapropiadas’ en múltiples oportunidades. En enero se abrió una grieta en el apoyo evangelico cuando la revista ‘Christianity Today’ escribió un editorial clamoroso sobre el “personaje gravemente inmoral” de Trump.
Un gran número de cristianos evangélicos en los Estados Unidos creen que Dios ha escogido a Donald Trump para avanzar el reino de Dios en la Tierra. Varios líderes religiosos conservadores han hecho afirmaciones similares, a menudo comparando el tycoon con el rey Ciro, a quien Dios le pidió que rescatara la nación de Israel del exilio en Babilonia, la idea de Trump como pecador redimido antes y hoy como justiciero de la fe cristiana humillada por decenios de política y cultura progresista es un enunciado de los ultraconservadores.
Entre los hombres más cercanos a Trump, el Vice-presidente Mike Pence describe sí mismo como un evangélico, un conservador, un republicano”. Firmó cuando era gobernador de Indiana, leyes discriminatorias contra los homosexuales. El secretario de Estado Mike Pompeo, también evangélico, cree en el concepto “del secuestro”: el regreso de Jesús en tierra para transportar a la presencia de Dios los cristianos renacidos. Pompeo ha reforzado los nexos diplomáticos con otros líderes evangélicos alrededor del mundo.
En una entrevista el Secretario de Energía, Rick Perry, declaró que Donald Trump fue elegido por Dios para ser presidente. Dijo que a lo largo de la historia Dios había escogido a “gente imperfecta” como el rey David o Salomón para guiar a su pueblo. Para muchos cristianos evangélicos estamos en la antesala de la segunda llegada de Cristo en tierra, los hebreos tendrán que reunirse en la tierra prometida que va desde el mediterráneo al Jordán; este sionismo cristiano, que obviamente agrada al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, este es otro de los preceptos fundamentales para los evangélicos USA.
El entramado entre diplomacia y teología, entre intereses geopolíticos y milenarismo ultraterreno son solamente una cara de la moneda. Trump ha dado a los religiosos muchas prebendas: dos jueces de la Corte Suprema, Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh, listos para boicotear, cuando se presentará la ocasión, el derecho al aborto y una serie de protecciones para la comunidad Lgbtq. Más de 160 jueces federales, escogidos por Trump entre sus acólitos conservadores que modelarán la justicia estadunidense en los próximos años.
Aunque el respaldo de los evangélicos blancos hacia Donald Trump ha caído del 10%, todavía existe una sólida mayoría que sigue apoyando al presidente y será determinante para su posible reelección en noviembre. En todo caso existe una minoría de evangélicos progresistas que han decidido oponerse a Trump.
“Mucho de lo que estamos viendo hoy no es sólo sobre la izquierda y la derecha, sino también sobre el bien y el mal. Las cosas que muchos de nuestros hermanos cristianos defienden son indefendibles y renunciaron a su autoridad moral por tener dos escaños en la Corte Suprema o por tener una próspera bolsa de valores”, dijo Shane Claiborne, un joven activista cristiano anti-Trump.