Washington, 15 oct (dpa) – La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) denunció hoy la situación en la que se encuentran algunas cárceles en México, donde detectó hacinamiento de los presos y un uso excesivo de la prisión preventiva, entre otros problemas.
El comisionado James Cavallaro, relator sobre los derechos de las personas privadas de libertad y relator para México, visitó en septiembre cuatro reclusorios para monitorear la situación de derechos humanos de las personas privadas de libertad en ese país.
La CIDH denunció que en reclusorios federales y estatales en México se presentan “patrones comunes y estructurales”, tales como “hacinamiento, corrupción, indebida atención médica, falta de privacidad y ausencia de oportunidades reales para la reinserción social”
También denunció casos de “maltrato por parte del personal penitenciario a cargo de la custodia de las personas privadas de libertad, y la imposibilidad de éstas para presentar quejas ante un órgano independiente que cumpla con los estándares de independencia e imparcialidad reconocidos”.
La Comisión también observó “un uso excesivo de la prisión preventiva y la inaplicación de medidas sustantivas”. Durante las visitas a los centros, la relatoría recibió “numerosos testimonios de personas cuyos casos habrían excedido ampliamente el límite constitucional de dos años para la aplicación de la prisión preventiva”.
La Relatoría también observó que las personas procesadas y sentenciadas “compartirían las mismas celdas y se encontrarían en las mismas áreas comunes”.
En su visita al Centro Femenil de Readaptación Social Santa Martha, el relator observó “condiciones deplorables en las celdas de castigo utilizadas, y especialmente por el prolongado tiempo de aplicación de este tipo de sanciones”. Una de las presas llevaba encerrada tres meses en celdas de castigo.
En el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente, Cavallaro constató que hay un problema de hacinamiento. El día de la visita del relator había 12.883 personas encarceladas en ese centro, a pesar de que su capacidad es para 5.604 personas.
Según la relatoría, los reclusorios federales presentarían “mejores condiciones físicas y más control, pero también un ambiente de extrema represión”. Pero denunció la utilización en estos centros de “prolongados regímenes de aislamiento, hasta por 23 horas al día, restricción de comunicación entre internos y graves dificultades para tener contacto con el exterior”.
El miércoles, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México presentó un informe en el que destacó que las cárceles del país tienen un 25,4 por ciento de sobrepoblación y pidió al Estado promover estrategias que permitan la “operación eficiente” de los centros de reclusión.