Este lunes tuvieron lugar varias explosiones en las instalaciones petroquímicas de South Pars, en Asaluyeh, al sur de Irán, que es el mayor complejo gasístico del país, según informaron las agencias nacionales de prensa Fars e Irna.
Se trata de un lugar clave para el sector energético iraní, fundamental para la explotación del yacimiento de South Pars, la reserva de gas más grande del mundo, que se extiende entre Irán y Catar.
Israel Katz, ministro de Defensa israelí, confirmó el ataque: “El ejército israelí bombardeó con fuerza el mayor complejo petroquímico de Irán, situado en Asaluyeh, un objetivo clave que garantiza cerca de la mitad de la producción petroquímica del país”, dijo en un vídeo en redes sociales.
La compañía petroquímica iraní, en declaraciones a la agencia de noticias Irna, aseguró, no obstante, que “el incendio fue controlado. La situación está actualmente bajo control y los aspectos técnicos, así como la magnitud de los daños, están siendo investigados”, y añadió que no se registraron víctimas.
Ataque a una segunda planta petroquímica
Un complejo petroquímico situado en el sur de Irán fue objetivo de bombardeos, después de que Israel atacara, horas antes, otra planta en Asaluyeh.
“En el lugar del ataque contra el complejo petroquímico de Marvdasht, el incendio ha sido controlado”, indicaron autoridades de esta ciudad del sur de Irán en un comunicado difundido por la agencia Fars.
Horas antes, Donald Trump retrasó por tercera vez el ultimátum dado a las autoridades iraníes para abrir el estrecho de Ormuz. La nueva fecha límite es la medianoche del martes al miércoles.
“¡Abran el jodido estrecho, locos bastardos, o vivirán en el infierno! ¡YA LO VERÁN!”, publicó el inquilino de la Casa Blanca en sus redes.
Trump amenaza a Teherán con atacar sus infraestructuras civiles si no permiten la circulación por este paso, cerrado de facto por Irán y por el que circula un quinto del petróleo mundial.
Este bloqueo, unido a los ataques iraníes contra los países del Golfo, importantes exportadores de crudo, ha puesto en jaque el comercio de petróleo a nivel mundial, lo que aumenta la presión sobre Trump.