Por Juan José Dalton (dpa)
San Salvador, 19 jun (dpa) – El vicepresidente salvadoreño, Óscar Ortiz, reconoció hoy en una entrevista concedida a dpa la grave situación de violencia que vive su país, pero al mismo tiempo reiteró que se ha adoptado un plan para afrontar el flagelo por medio del diálogo con los más diversos grupos nacionales.
La racha violenta de los últimos meses está registrando más de 20 asesinatos diarios, incluidos ataques a los agentes del Estado, tanto policías como soldados. El director de la policía, Mauricio Ramírez, informó que en lo que va de año se han efectuado 200 ataques armados a su institución, con el saldo de unos 28 agentes fallecidos.
“Estamos conscientes de esta problemática y para eso hemos puesto en marcha una estrategia que tiene el componente de la prevención, de la rehabilitación y la represión del delito”, aseveró Ortiz.
El director de la policía agregó que “2015 va a ser un año difícil, sobre todo porque, después de muchos años, es hasta ahora que tenemos en marcha una estrategia integral, muy articulada”.
“Hemos estado teniendo respuesta del crimen organizado para tratar de mandar un mensaje de forcejeo, un mensaje que trata de desmoralizar o de presionar al gobierno para tratar de evitar que se pongan en marcha todas estas medidas, pero eso no va a parar todo lo que tenemos”, dijo el vicepresidente.
Ante la pregunta de cómo el gobierno se está enfrentando a la criminalidad, Ortiz afirmó: “Estamos empezando a golpear las estructuras de la extorsión, a los cabecillas del crimen organizado. Tenemos la decisión de tomar el control total del sistema penitenciario, de bloquear y aislar todo el tema de comunicaciones entre aquellos que han estado generando violencia y asesinatos desde los centros penales”.
Y agregó: “Estamos masificando las actividades de prevención, sobre todo con factores de oportunidad de empleo a los jóvenes, programas sociales, el apoyo al deporte, a la cultura”.
El presidente Sánchez Cerén creó el año pasado el pluralista Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (CNSCC), el cual conformó un plan de seguridad que el gobierno ha asumido como propio y que tiene un costo de unos 2.000 millones de dólares, que deben ser cubiertos con recursos nacionales e internacionales.
“Hemos reforzado leyes contra la extorsión, contra aquellos que atenten contra policías, jueces y fiscales. Tenemos el apoyo de los Batallones de Reacción Rápida, que son batallones especializados para golpear al crimen a través de información bien dirigida y estamos fortaleciendo las instancias de inteligencia”, apuntó el vicepresidente salvadoreño.
Finalmente, Ortiz reiteró que “debemos seguir consolidando el espacio de diálogo para convertirlo en pacto económico y en un pacto por la seguridad. Estamos en esa ruta. Creemos que es una construcción de proceso”.
Y añadió: “No tengo ninguna duda que el reto que tenemos es pasar del diálogo a pactos concretos en estos temas que, al final, son los desafíos que el país tiene para crecer en todo sentido”.
El Salvador, con seis millones de habitantes, es uno de los países más violentos del mundo, por sus altas tasas de homicidios, de más de 60 por cada 100.000 habitantes, según las agencias de Naciones Unidas.
