La hoja de ruta energética del Gobierno de Sébastien Lecornu, presentada este jueves, será publicada en un decreto en el Diario Oficial mañana viernes 13 de febrero.
Fue desde la represa de Vouglans y la central hidroeléctrica de Saut-Mortier, en el valle del Ain (Jura), que el primer ministro anunció las líneas generales de la tercera edición del programa plurianual de energía (PPE3), un documento muy debatido durante años y objeto de intensas batallas políticas.
El objetivo es claro: pasar del 42% del consumo energético libre de carbono en 2023 al 60% en 2030, según información del periódico Les Echos. Francia sigue importando petróleo y gas por valor de 60.000 millones de euros cada año.
Un giro pronuclear
Esta hoja de ruta detalla la cuota de producción energética que irá a cada sector durante los próximos 10 años. Para el sector solar, esto supondrá una disminución de las licitaciones públicas para nuevos proyectos. Esta decisión se justifica por la sobrecapacidad solar, que actualmente está haciendo bajar los precios y obligando al Estado a aumentar su apoyo a los productores. Sin embargo, se espera que la capacidad instalada casi se duplique para 2030.
La ambición también ha sido revisada a la baja para la energía eólica marina y eólica terrestre. Esta última sufre especialmente de la reticencia local.
El texto supone sobre todo un giro pronuclear, al elevar los objetivos de producción. EDF (Electricidad de Francia) espera poder confiar plenamente en el EPR (European Pressurized Reactor) de Flamanville, que acaba de reiniciarse. La decisión de construir seis nuevos reactores dependerá del visto bueno de Bruselas.