El calor solía formar parte del trabajo de Sary Kea, una productora de arroz de la cuenca septentrional del Tonle Sap (Camboya), hasta que empezó a perjudicar su cosecha. En los últimos años, el calor extremo provocó cuantiosas pérdidas en las cosechas de arroz.
“Tuvimos que sembrar semillas repetidas veces, pero la lluvia nunca llegaba”, asegura. Cada intento fallido suponía una pérdida de ingresos, costos añadidos y una creciente ansiedad por la próxima temporada. Ese patrón se está reproduciendo mucho más allá de Camboya.
Un nuevo análisis de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Meteorológica Mundial muestra cómo interactúa el calor extremo con la lluvia, la humedad, el viento y la sequía para producir efectos combinados que perturban las explotaciones agrícolas y los ecosistemas por igual.
El calor extremo se refiere a períodos en los que las temperaturas diurnas y nocturnas superan los rangos normales durante el tiempo suficiente para causar estrés fisiológico y daños directos a los cultivos, el ganado, las especies acuáticas, los bosques y las personas. Las consecuencias se manifiestan en menores rendimientos, condiciones difíciles para las pesquerías, mayor riesgo de incendios y trabajadores agrícolas empujados a condiciones inseguras.
La adaptación requiere inversiones en variedades vegetales y razas de animales tolerantes al calor, nuevas prácticas y decisiones difíciles sobre qué se puede seguir cultivando y dónde. Pero los agricultores también necesitan respuestas para las próximas temporadas. Ante la probabilidad de que el calor sea más intenso en los próximos años, lo más práctico es contar con soluciones inmediatas. He aquí tan solo cuatro de estas respuestas al calor extremo:
Alerta temprana, acción temprana
Los agricultores no pueden prepararse para lo que no saben si sucederá; por eso la alerta temprana es una de las defensas más inteligentes frente al calor extremo. Pero las predicciones de temperatura no bastan. Los pronósticos deben traducirse en orientaciones prácticas y locales para que los agricultores puedan tomar las decisiones correctas.
En Camboya, el proyecto PEARL, financiado por el Fondo Verde para el Clima (FVC), está ayudando a unos 450 000 agricultores de cuatro provincias a anticiparse al peligroso calor mediante la instalación y mejora de estaciones meteorológicas y el envío de avisos específicos para cada cultivo a través de una aplicación telefónica, con alertas transmitidas tanto en formato texto como en audio para los agricultores que no leen con facilidad.
Al comienzo de la estación cálida de abril, por ejemplo, se aconsejó a los agricultores camboyanos que mantuvieran la humedad del suelo con cubiertas vegetales. Cuando las previsiones superan los 38 °C, las alertas recomiendan dar sombra a las hortalizas, almacenar agua adicional, cambiar el riego a horas más frescas y mantener los productos alejados del sol.
Ese tiempo de reacción hace que el calor deje de ser una sorpresa y se convierta en algo para lo que los agricultores pueden planificar. Las soluciones dependen del cultivo, de los animales y del lugar, pero el principio es el mismo: combinar los consejos pertinentes a nivel local con los suministros básicos para reducir el estrés ocasionado por el calor. En algunos casos, eso significa proteger del sol los cultivos, instalar nebulizadores o incrementar el almacenamiento de agua. En otros, se trata de cambios en la gestión, como ajustar las fechas de siembra, alimentar al ganado en horas más frescas para que la digestión no añada calor adicional o dar prioridad a la sombra para las aves de corral, que no pueden sudar.
Variedades y razas tolerantes al calor
En lugares donde el calor extremo se está convirtiendo en la norma, la respuesta puede significar cambiar a cultivos mejor adaptados al calor o al estrés hídrico o incluso sustituir el ganado vacuno por cabras y ovejas, más tolerantes al calor.
Tanto en la República Democrática Popular Lao como en Gambia, la FAO y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial combinaron las alertas tempranas y los avisos agroclimáticos con el uso de variedades de cultivos tolerantes al calor y a la sequía, de forma que los agricultores pudieran prever el estrés térmico y sembrar en consecuencia. En el Pakistán pueden apreciarse los resultados: un proyecto de la FAO y el FVC ensayó sobre el terreno algodón y trigo tolerantes al calor y la sequía junto con prácticas de protección contra el calor como la cobertura del suelo con materia orgánica, y obtuvo rendimientos de hasta 8 USD por cada dólar invertido.
Cadenas de suministro en frío
El calor extremo también acelera el deterioro posterior a la cosecha, convirtiendo el estrés por calor en pérdida de ingresos y mala nutrición. Se calcula que 526 millones de toneladas de alimentos —cerca del 12 % del total mundial— se pierden o se desperdician debido a una refrigeración insuficiente, y las olas de calor lo empeoran. En Jamaica, el FVC está respaldando el proyecto ADAPT Jamaica, apoyado por la FAO, para establecer soluciones de almacenamiento en frío alimentadas por energía solar a fin de que los pequeños agricultores puedan mantener sus productos listos para comercializar cuando llegue el calor.
Protección para los agricultores
El calor extremo es actualmente una de las amenazas más graves para la salud de los agricultores, ya que provoca deshidratación, lesiones renales y enfermedades crónicas, y ejerce presión adicional sobre los sistemas de salud pública. Más de un tercio de la fuerza de trabajo a nivel mundial —alrededor de 1 200 millones de personas—, se enfrenta cada año al riesgo del calor en el lugar de trabajo, y la agricultura es uno de los sectores más afectados. Proteger a los trabajadores significa considerar el calor como un peligro en el lugar de trabajo y planificar las tareas en función de las previsiones, teniendo en cuenta la sombra, el agua y las pausas de descanso y ofreciendo una capacitación básica para reconocer los primeros síntomas de estrés térmico.
Para Sary Kea, el calor extremo ya no es una amenaza que pueda arruinar una cosecha. Es algo que puede planificar. Si cuenta con alertas oportunas puede ajustar sus jornadas, proteger su cosecha y mantener a su familia fuera de peligro.
Así es como se preparan para el calor para los agricultores que ya están soportando el peso del aumento de las temperaturas: alertas tempranas que llevan a la acción, consejos prácticos, almacenamiento que evita el deterioro y salvaguardas básicas para las personas que realizan el trabajo. El calor extremo ya está transformando la agricultura. Así es como los agricultores se adelantan a él.
La historia y las fotos relacionadas se pueden encontrar en: https://www.fao.org/newsroom/story/the-heat-is-on/es.