Por Doreen Garud (dpa)
Quedlinburg/Düsseldorf/Friburgo, 29 jul (dpa) – Los bosques por los que a los alemanes les encanta pasear en vacaciones no existirán mucho tiempo más, alertan los expertos, en alusión a las zonas con robles fosilizados, escasas hayas y profundos y oscuros bosques de abetos.
“Nos gusta imaginarnos el bosque como era en nuestra infancia, pero los bosques están cambiando”, advirtió el director del Instituto de Protección Forestal del Instituto Julius Kühn de Quedlinburg, Henrik Hartmann.
Actualmente, los árboles deben lidiar con las consecuencias del cambio climático. Así, hacen frente a olas de calor, largos periodos de sequía y tormentas que los debilitan.
A la par que el bosque sufría las condiciones climáticas extremas de los últimos años, muchas plagas, como insectos y hongos, se beneficiaron del aumento de las temperaturas.
De este modo, impulsan también la reorganización forestal, explicó Ralf Petercord, experto en silvicultura del Ministerio de Bosques de Renania del Norte-Westfalia.
Este fenómeno se ve con claridad en los abetos. Durante siglos, la silvicultura propició el crecimiento rápido de los árboles, creando por doquier existencias exclusivas de una sola especie, que en los últimos años se convirtieron en un festín para las larvas del escarabajo de la corteza.
En algunas regiones, como el macizo del Harz, los insectos se multiplicaron de tal forma desde 2018 que apenas quedan allí bosques añosos de abetos. El abeto, el tradicional árbol navideño, tiene la tasa de mortalidad más alta de todas las especies arbóreas.
A su vez, casi la mitad de los robles examinados en el estudio más reciente sobre el estado de los bosques también mostraban un adelgazamiento significativo de las copas.
Estos árboles debilitados son un hábitat buscado por el barrenador del roble de dos manchas, cuyas larvas viven bajo la corteza de forma similar al escarabajo descortezador. En algunas regiones, este escarabajo ya ocasionó graves daños en robles carvallos y albar.
Sin la influencia de los seres humanos, los bosques de Alemania estarían dominados por las hayas, pero actualmente estos árboles representan el 16 por ciento de las especies en los bosques, aunque no suelen estar en buenas condiciones.
“A fines del siglo, las hayas ya no lograrán crecer entre 30 y 40 metros como ahora, sino que los bosques serán menos densos y más bajos”, pronosticó Hartmann, director del instituto en Quedlinburg.
Pérdida del equilibrio
“En principio, los árboles se defienden contra los insectos y las plagas de hongos, y lo hacen de manera muy eficaz”, afirma el experto en silvicultura Petercord. “Pero frecuentemente el equilibrio entre árboles y otros organismos ya no funciona”, advierte.
Petercord señala que si está demasiado seco, por ejemplo, los patógenos de la podredumbre podrían entrar por las raíces, o el árbol podría no tener fuerza suficiente para formar defensas contra las mariposas.
De hecho, Petercord ya renunció a los fresnos, y también considera que el arce blanco y el haya roja se encuentran en situación crítica.
Tampoco es favorable la situación del roble. Y el experto se muestra convencido además de que “todas las especies arbóreas principales perderán superficie”. En cambio, otros árboles tendrán la oportunidad de extenderse por Alemania, como el carpe, el olmo blanco o el aliso.
Los investigadores tienen claro que las áreas con existencias exclusivas de una sola especie arbórea de la misma edad no tienen futuro. Todos los especialistas apuntan a un bosque mixto duradero, en el que los árboles jóvenes convivan junto a árboles más viejos.
Aún debe experimentarse qué especies deberían estar presentes, opinó Hartmann.
Un nuevo estudio con participación del Instituto Thünen para Ecosistemas Forestales también llegó a la conclusión de que, en el futuro, los bosques deben ser completados con especies arbóreas de otras regiones que resistan las nuevas condiciones climáticas.