Por Mamen Sala
Este jueves, Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores han comparecido ante el juez en una vista que ha durado cerca de 90 minutos y ha comenzado con 45 de retraso. Ambos han llegado a la sala vestidos con un mono de prisión y portando unos auriculares para poder escuchar la traducción de su proceso y entender lo que ambas partes tenían que decir.
Mientras tanto en la calle el debate era más bien político, entre defensores y detractores del matrimonio venezolano. “Estoy esperanzada con que Trump haya iniciado este proceso que hemos pedido por años. Feliz voy a estar cuando ya todos los criminales que siguen en Venezuela estén en la cárcel. Pero esto ya es un paso grandísimo que anhelábamos todos los venezolanos por 27 años”, comentaba una manifestante.
Una cuestión de honorarios
El juez al frente dijo no estar a favor de desestimar la causa como pedía la defensa y cuestionó los argumentos del gobierno de Estados Unidos para impedir que los detenidos utilicen fondos públicos, pero también dejó claro que no desestimaría esta causa por una cuestión de honorarios. Ha terminado la vista sin emitir un fallo formal, porque según ha dicho, hacerlo sería un paso grave basado en una hipótesis.
Y es que los abogados de Maduro y su esposa habían pedido que se desestimaran los cargos que pesan contra ambos porque la detención a principios de enero en territorio venezolano según ellos fue ilegal. Además, alegaban que el gobierno estadounidense estaba obstaculizando la defensa del matrimonio al no permitirles pagar su defensa con fondos públicos venezolanos.
En este sentido, la Fiscalía ha defendido que Venezuela, como Maduro y Flores, han sido sancionados por Estados Unidos, y ese sería el motivo por el que esos fondos no pueden utilizarse. Añadió que deberían pagar los costes legales de su proceso con dinero privado y si no tienen, se les asignará un abogado de oficio.