Colombia y Panamá acuerdan trabajar por un flujo “ordenado y seguro” de migrantes

Nueva York, 20 sep (VOA) – Los presidentes de Colombia y Panamá, Gustavo Petro y Nito Cortizo, acordaron trabajar para lograr un flujo migratorio “ordenado y seguro” entre ambas naciones y salvaguardar así las vidas de decenas de miles de migrantes.

Petro y Cortizo se reunieron este martes en Nueva York, Estados Unidos, en el marco de la Asamblea General 78 de las Naciones Unidas, que se celebra esta semana. Participaron en el encuentro sus cancilleres Álvaro Leyva, de Colombia, y Janaina Tewaney Mencomo, así como Samira Gozaine, directora del Servicio Nacional de Migración de Panamá.

El mandatario panameño precisó que conversó con Petro de “la migración irregular y los métodos para lograr un flujo migratorio ordenado y seguro” entre sus países, “con el propósito de salvaguardar la integridad de la vida humana”.

La cancillería de Colombia detalló que los presidentes acordaron “avanzar conjuntamente en alternativas para que la migración se dé en condiciones que garanticen la vida”.

Un comunicado oficial de Panamá puntualizó que Cortizo y Petro acordaron reactivar la Comisión de Vecindad Colombo-Panameña, “con la finalidad de atender temas bilaterales, estrechar los vínculos que unen a ambas naciones y fortalecer las relaciones”.

Se trata de una comisión binacional creada en 1992 para monitorear y articular esfuerzos para el desarrollo de las zonas fronterizas de Colombia y Panamá, dijo el documento.

Los gobiernos de Colombia y Panamá, así como organizaciones defensoras de los derechos humanos, han advertido sobre una crisis migratoria sin precedentes en zonas fronterizas de la región, como el llamado Tapón del Darién, que une a ambos países y por donde cruzan a diario miles de personas en su camino hacia los límites de México con Estados Unidos.

Según Naciones Unidas, más de 250.000 personas cruzaron la selva del Darién entre enero y julio de este año, superando en solo 7 meses la cifra total de migrantes de 2022 en esa zona boscosa y que las autoridades han definido como altamente riesgosa. Más de la mitad de esa población movilizada es de Venezuela, precisó la organización.

El gobierno de Panamá dijo a finales de agosto que ya eran más de 320.000 los migrantes que habían cruzado ese “tapón” boscoso y que 190.000 de ellos eran venezolanos.

Muros y “mafias” en el camino

En conversaciones con la prensa en Nueva York, Petro abogó por un esfuerzo mancomunado para solventar los problemas sociales de los países de origen de ese flujo migratorio, como Venezuela, en vez de crear “una especie de muro”.

También denunció la existencia de “mafias” que ganaban millones de dólares por la migración entre su nación y Panamá, específicamente en el Darién.

El ejecutivo de Panamá notificó hace días de nuevas medidas migratorias, que incluyen la exigencia de un monto “mayor de dinero” a “cierto perfil” de turistas.

“Un turista real no viene al país con 500 dólares” para sufragar 3 meses de estadía en Panamá, explicó la directora de Migración en una entrevista con ECO TV.

La funcionaria, presente en la reunión del martes, dijo el mes pasado que las autoridades en Bogotá presuntamente “no quieren colaborar con cerrar el tránsito” desde el lado colombiano en el Darién y aseguró que Panamá era “el único país que invierte esfuerzo y dinero” en atender a migrantes de esa zona.

Petro y Cortizo también conversaron sobre el avance de la interconexión eléctrica entre Panamá y Colombia, un proyecto de 500 kilómetros de línea eléctrica entre ambos países y con capacidad de transportar 400 megavatios.

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