Por Raquel Miguel (dpa)
Madrid, 13 jun (dpa) – Tiene 71 años, pero la jueza Manuela Carmena se siente con fuerzas suficientes para liderar el cambio y la “reinvención de la democracia” en Madrid: hoy dio el primer paso al ser investida alcaldesa de la capital española, poniendo fin a 24 años de gobierno del Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy.
La política, que no tiene reparos en llamarse a sí misma “abuela”, se pone al frente del ayuntamiento madrileño con Ahora Madrid, una plataforma política integrada por miembros del partido emergente de izquierda Podemos, y de otros como Ganemos, el ecologista Equo, plataformas vecinales y algunos ex miembros de Izquierda Unida.
Sin embargo, Carmena asegura no pertenecer ni a Podemos ni a ningún otro partido, poniendo a la gente por encima de las ideologías. “Nos importa un pimiento la ideología, nos preocupa la gente”, insistió durante la pasada campaña electoral.
Esta jurista y juez emérita del Tribunal Supremo de España formó parte del Partido Comunista Español (PCE) entre 1965 -en plena dictadura franquista y aún ilegalizado- hasta 1991. Defendió a obreros y detenidos durante la dictadura y se la conoce también por ser una de las fundadoras del despacho de abogados en el que se produjo en 1977 la tristemente célebre matanza de Atocha, un atentado terrorista cometido por la ultraderecha.
Durante su carrera judicial, en la que llegó a ser vocal del Consejo General del Poder Judicial y una de las fundadoras de la asociación progresista Jueces para la Democracia, centró su esfuerzo en la lucha contra la corrupción en los juzgados. También trabajó en apoyo a las víctimas de abusos policiales y fue relatora de la ONU. En 1986 obtuvo el Premio Nacional de Derechos Humanos.
Su trabajo con los presos le costó un disgusto durante la campaña electoral, cuando la candidata del PP, Esperanza Aguirre, la acusó de haber excarcelado a reos del grupo separatista ETA. La ex jueza desveló que llegó a estar amenazada por la banda armada y que incluso se vio obligada a llevar escolta durante un tiempo.
También tuvo que defenderse de las críticas de los ex trabajadores de una empresa de su marido, que la acusaron de alzamiento de bienes, y de quienes le atribuyeron “estar fuera del sistema democrático constitucional” por su vinculación a Podemos, como expresó Esperanza Aguirre en una rueda de prensa.
“Sólo he estado fuera del sistema democrático cuando aún no lo había y estaba luchando por él”, le contestó Carmena a través de Twitter, aludiendo a su trayectoria durante el franquismo.
Pero, en general, la ex jueza recibió un gran apoyo popular, con iniciativas ciudadanas surgidas para impulsar su candidatura, ante la falta de fondos de su agrupación.
Es el caso del Movimiento de Liberación Gráfica de Madrid, un grupo de creadores que se pusieron al servicio de la política y convirtieron a Carmena en todo un icono pop. O de la drag queen Kika Lorace, quien le dedicó una canción de pegadizo estribillo: “Adiós PP, sigue a Manuela, que con Manuela todo va bien”.
Carmena reiteró durante la campaña electoral su intención de basar su gobierno en “el cuidado de la gente”, de servir “a las necesidades de todos” y de lograr una ciudad verde con igualdad de oportunidades.
Sus primeras medidas estarán encaminadas a frenar los desahucios y a mantener abiertos los comedores de los centros educativos durante las vacaciones escolares para garantizar la comida de los niños madrileños, en un contexto de crisis económica y ante un crecimiento de la desigualdad en España en los últimos años.
Carmena es autora de varios libros (“Crónica de un desorden: notas para reinventar la Justicia”, 1997 y “Por qué las cosas pueden ser diferentes: reflexiones de una jueza”, 2014). Hace unos días estuvo firmando ejemplares en la Feria del Libro de Madrid, donde despertó una gran expectación entre el público.
Entre los datos más curiosos de su biografía: abandonó la jubilación para fundar la empresa Yayos (abuelos) Emprendedores, que se dedica a comercializar juguetes y ropa infantil tejida por presos y parados, y destina todos los ingresos a pagar sueldos a los encarcelados.
