Canadá se ha unido a Francia, Reino Unido y Portugal en el impulso por reconocer un Estado palestino independiente, con el anuncio oficial de que formalizará este respaldo en septiembre, durante la 80.ª Asamblea General de las Naciones Unidas. La decisión fue confirmada por el primer ministro canadiense, Mark Carney, en un momento de creciente presión internacional sobre Israel por su ofensiva militar en Gaza y la crisis de hambruna en la región.
“Canadá ha estado comprometido desde hace mucho tiempo con una solución de dos Estados que permita a Palestina e Israel vivir lado a lado en paz y seguridad”, declaró Carney, quien estuvo acompañado por la ministra de Asuntos Exteriores, Anita Anand.
En su intervención, Carney reveló que recibió garantías del presidente del Gobierno Autónomo Palestino, Mahmoud Abbas, de que Hamas no desempeñará ningún papel en una futura administración estatal y que se celebrarán elecciones en 2026, largamente postergadas.
La posición canadiense sigue el mismo rumbo anunciado por Francia, que confirmó su intención de reconocer el Estado palestino en septiembre, y Reino Unido, que condicionó el reconocimiento a un cese del fuego en Gaza. Portugaltambién manifestó recientemente su voluntad de sumarse al movimiento diplomático, alineándose con sus socios europeos en busca de una solución política sostenible.
Reacciones y tensiones diplomáticas
El gobierno de Israel reaccionó con firmeza y calificó la medida de Canadá como una “recompensa a Hamas”, al igual que lo hizo con las declaraciones de Francia y Reino Unido semanas atrás. El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí aseguró que este tipo de reconocimientos “perjudican los esfuerzos por alcanzar un alto el fuego y liberar a los rehenes”, mientras que el embajador de Israel en Canadá, Iddo Moed, declaró:
“No sacrificaremos nuestra existencia permitiendo la imposición de un Estado yihadista en nuestra patria ancestral”.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su descontento con la decisión canadiense, insinuando que podría poner en riesgo las negociaciones comerciales con Ottawa. En un mensaje publicado en Truth Social, Trump escribió:
“¡Guau! Canadá acaba de anunciar que apoya la creación de un Estado para Palestina. Eso nos dificultará mucho llegar a un acuerdo comercial con ellos. ¡Ay, Canadá!”
Actualmente, ambos países se encuentran en una etapa intensa de conversaciones comerciales, con un posible aumento arancelario del 35 % que amenaza con aplicarse a productos canadienses si no se alcanza un acuerdo antes del 1.º de agosto.
Por su parte, Francia celebró la decisión canadiense, y el Palacio del Elíseo manifestó su intención de “trabajar juntos para animar a otros países a sumarse” a esta iniciativa de cara a la Asamblea General de la ONU.
Contexto: crisis humanitaria y denuncias en Gaza
Este giro diplomático ocurre en medio de una grave emergencia humanitaria en Gaza, donde las denuncias por hambruna y obstrucción de la ayuda humanitaria por parte de Israel han generado condenas internacionales.
El mismo miércoles, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que realizaron disparos de advertencia en el norte de Gaza tras reportes de altercados cerca de un punto de distribución de ayuda. No obstante, el Ministerio de Salud de Gaza, bajo control de Hamas, denunció que al menos 60 personas murieron y más de 600 resultaron heridasdurante el incidente.
En tanto, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, calificó las sanciones impuestas por varios países contra ministros del gobierno de Netanyahu como “inútiles” y criticó el giro diplomático europeo por, según él, debilitar el liderazgo de Washington en los esfuerzos por lograr un alto el fuego y liberar a los rehenes.
Panorama internacional: ¿aislamiento de EE.UU.?
La decisión de Canadá, sumada a las posturas de Francia, Reino Unido y Portugal, evidencia un aislamiento progresivo de Estados Unidos en torno a su respaldo incondicional a Israel. Aunque Washington sigue comprometido con la solución de dos Estados, su oposición al reconocimiento unilateral de Palestina lo deja cada vez más alejado de sus aliados históricos.
A medida que se acerca septiembre, la Asamblea General de la ONU se perfila como un escenario clave para redefinir el mapa diplomático en Medio Oriente, con consecuencias políticas, económicas y estratégicas aún difíciles de calcular.