Washington, 17 jul (elmundo.cr) – Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetía esta semana contra la Reserva Federal exigiendo un recorte inmediato de las tasas de interés, en Costa Rica el Banco Central mantiene sin cambios su Tasa de Política Monetaria en 4%, a pesar de que el país enfrenta una inflación negativa desde hace meses.
“La inflación subió ligeramente el mes pasado”, comentó un periodista.
“Muy ligeramente”, respondió Trump. “Básicamente fue exactamente como se anticipaba, una inflación muy baja. Así que lo que se debería hacer es bajar la tasa. La Fed debería bajar la tasa inmediatamente.”
La declaración de Trump refleja una presión creciente por parte de sectores políticos y económicos en Estados Unidos para abaratar el crédito y estimular el consumo y la inversión.
En contraste, Costa Rica parece seguir una lógica distinta. A pesar de registrar inflación negativa interanual desde principios de año, el Banco Central ha optado por mantener su tasa de interés de referencia en 4%, un nivel considerado elevado por muchos analistas locales, dadas las condiciones macroeconómicas actuales.
Un freno innecesario para el turismo
Uno de los sectores más afectados por esta política es el turismo, motor vital de la economía costarricense. Con una moneda apreciada frente al dólar, tasas de interés aún relativamente altas y una inflación negativa que no logra reactivar el consumo interno, muchos actores del sector afirman que las condiciones son cada vez más difíciles para competir con otros destinos.
“Mientras muchos países han adoptado políticas monetarias más flexibles para impulsar su recuperación, en Costa Rica seguimos con tasas altas que encarecen el crédito, afectan la competitividad del sector turístico y reducen el margen para invertir”, afirmó Martí Jiménez, presidente de la Cámara Nacional de Turismo (CANATUR).
La persistencia del Banco Central en mantener su política monetaria restrictiva contrasta con las señales que envía la economía: bajo crecimiento, precios a la baja y presiones cambiarias. En este escenario, voces del sector turismo urgen una acción decidida para alinear la política monetaria con la realidad del país y evitar que la “excesiva prudencia” termine afectando el motor que sostiene a miles de empleos en zonas rurales.
La pregunta que queda en el aire es: ¿qué espera el Banco Central?