REPORTAJE

Mercedes-Benz se prepara para el futuro y construye planta en Moscú

Por Thomas Körbel (dpa)

Más que algunas banderas negras con la estrella de plata de Mercedes-Benz que flamean en el viento, por ahora no hay mucho más que indicaría que en dos años estará lista la primera fábrica de la marca alemana en Rusia. La remodelación de la antigua instalación militar, situada a 40 kilómetros al noroeste de Moscú, ya comenzó.

“La Madre Rusia conduce un Mercedes”, señala Markus Schäfer, director de Mercedes-Benz Cars, en una ceremonia al inicio de las obras en el parque industrial de Esipovo. Al producir en uno de los mercados más grandes del mundo, Mercedes se prepara para el futuro, recalca.

Después de años de recesión, Rusia considera este nuevo edificio como un proyecto de prestigio. El momento también parece ser el correcto ya que los expertos ven movimiento en el mercado. Pero la recuperación aún es frágil.

Los cimientos de la nueva planta ya están puestos. Un poco más apartados se encuentran alineadas las grúas y otras maquinarias a la espera de ser utilizadas. La nueva planta de Mercedes se construirá sobre una superficie de alrededor de 85 hectáreas en el parque industrial de Esipovo. El objetivo es construir 25.000 autos por año de distintos modelos de la marca a partir de 2019.

Desde un Mercedes Clase E, hasta un Mercedes GLE, un Mercedes GLS o Mercedes GLC: la idea es tener una planta moderna y flexible para ensamblar vehículos de arquitecturas y plataformas diferentes. “Estos son los coches que aman nuestros clientes rusos”, dice Schäfer.

En 2016, Mercedes-Benz vendió cerca de 37.000 unidades en Rusia. Si bien representó una caída del 11 por ciento en comparación con 2015, en el último tiempo las ventas volvieron a repuntar ligeramente. En el segmento de camiones, Daimler ya construye desde hace varios años junto con el fabricante estatal Kamaz para el mercado ruso.

Con cerca de 2,9 millones de coches nuevos vendidos, Rusia se ubicó en 2012 en el segundo lugar de Europa por detrás de Alemania. En 2016, los rusos compraron más de 1,4 millones de coches.

Por primera vez en más de cuatro años de crisis, debido al precio del petróleo y la caída del rublo, los fabricantes de autos vuelven a ver un impulso en el mercado. La expansión económica incentivó fuertemente la venta de autos en Rusia entre marzo y mayo de 2017. Según la Asociación de Empresas Europeas (AEB), solo en mayo se registro un aumento del 14,7 por ciento en comparación con el mismo período del año pasado.

Este fue el primer crecimiento de dos dígitos para el año, según experto AEB Jörg Schreiber. “El proceso de recuperación se convierte en una tendencia permanente”, dice. Una tendencia de la cual el Gobierno ruso espera obtener efectos positivos.

La inversión de Daimler de más de 250 millones de euros generará más de mil puestos de trabajo. “Esto es solo el comienzo”, asegura el ministro de Industria ruso, Denis Manturov.

Por su parte, el gobernador de Moscú, Andrei Vorobyov, adelantó que ya se ha reservado tierra en el parque industrial para que se puedan instalar allí socios y proveedores de Mercedes. Es la primera fábrica de un importante fabricante de automóviles occidental que se instala en Rusia Occidental en diez años, según escribe la agencia de noticias Tass.

Para endulzar las inversiones de Daimler, las autoridades rusas no escatiman incentivos. Hasta el 2025, Mercedes-Benz estará exenta del pago del Impuesto de Valor Agregado (IVA) y hasta el 2029 se elevará gradualmente a un 13,5 por ciento.

A puertas cerradas, los observadores también sospechan que Mercedes quiere defender su condición de ser una marca popular para los funcionarios. En 2014, el Gobierno determinó que las instituciones estatales debían equipar sus flotas con vehículos fabricados en Rusia.

Matthias Schepp, titular de la Cámara de Comercio germano-rusa, está convencido de que en muchas regiones rusas los inversores son recibidos con los brazos abiertos. Se valora mucho que las empresas alemanas permanezcan en Rusia a pesar de los problemas políticos en el país.

“Mientras empresas estadounidenses como General Motors abandonan el país, las empresas alemanas se han mantenido e incluso refuerzan su presencia en Rusia”, sostiene Schepp.

De hecho, Daimler se mete con su producción en Rusia en un tren en el que otros competidores ya están viajando hace años. BMW está representado desde 1999 en el enclave báltico de Kaliningrado (anteriormente Königsberg). En el año 2015 se fabricaron allí 16.200 vehículos.

También Volkswagen ha ampliado recientemente sus actividades en Rusia. La marca de Wolfsburgo invirtió en Rusia alrededor de 500 millones de euros y construyó, entre otros, una planta de motores. Además, VW acaba de ampliar la cooperación con el fabricante de automóviles ruso GAZ hasta 2025.

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