El técnico costarricense Jeaustin Campos estalló.
Y lo hizo sin filtros.
Tras la derrota de Real España 3-2 ante el Club Deportivo Choloma, el estratega no solo comunicó su intención de abandonar el cargo… también lanzó una acusación que sacude al fútbol hondureño.
El técnico tico fue amplio en su denuncia y dejó claro “que le da asco lo que está pasando en el fútbol hondureño”.
Una salida con mensaje
Campos no compareció en conferencia de prensa.
Pero en declaraciones a medios hondureños fue directo.
“No voy a continuar en el Real España. Mi dignidad y mi prestigio valen más que situaciones como esta”, afirmó.
El técnico aseguró que su decisión no pasa por el resultado… sino por lo que viene viendo desde hace tiempo.
La denuncia
Y ahí es donde el tema toma otro nivel.
“Tengo más de dos años de ver goles con la mano, penales que no son, favoreciendo a algunos para buscar y aquí se escoge quién es el campeón”, lanzó.
Una frase que no solo cuestiona decisiones arbitrales.
Apunta directamente a la transparencia de la competencia.
“No soy un arlequín”
Campos fue más allá.
Visiblemente molesto, calificó lo ocurrido como un espectáculo ajeno al fútbol.
“No soy un arlequín de un circo. Esto fue un circo romano”, dijo.
Además, habló de una “corriente poco transparente y poco decente”, dejando claro que su problema no es puntual… sino estructural.
Un líder… que se quiere ir
La situación resulta aún más llamativa si se toma en cuenta el contexto.
Real España es líder del torneo hondureño, con 30 puntos en 16 partidos.
Es decir, el equipo compite arriba.
Pero ni siquiera eso fue suficiente para que Campos reconsiderara su postura.
La dirigencia intenta frenarlo
Pese a su anuncio, la salida no está cerrada.
Desde la dirigencia del club no le han aceptado la renuncia y buscan convencerlo de continuar, en una reunión clave que se realizará en las próximas horas.
Un mensaje que trasciende
Las palabras de Jeaustin Campos no son menores.
No se trata de una queja más.
Es una denuncia que pone bajo la lupa al fútbol hondureño… y que, por su gravedad, difícilmente pasará desapercibida.
Ahora la pregunta no es solo si seguirá en el banquillo.
Es qué respuesta tendrá un señalamiento de este calibre.