El Deportivo Saprissa atraviesa una crisis deportiva que sigue extendiéndose, incluso bajo la dirección de su nuevo técnico, José Giacone. Aunque se esperaba una mejora en el rendimiento tras la salida de Vladimir Quesada, los morados continúan acumulando derrotas, siendo la más reciente un doloroso 0-2 ante Guanacasteca en el Chorotega de Nicoya.
Esta es la tercera derrota consecutiva del equipo tibaseño, un hecho inusual para un club acostumbrado a estar en lo más alto del fútbol costarricense. Antes de caer ante Guanacasteca, Saprissa fue eliminado de la Copa Centroamericana tras una derrota 0-3 ante Antigua y, posteriormente, cayó 2-3 ante Puntarenas, un resultado que no solo significó su eliminación, sino también el fin de su invicto en casa de 30 partidos.
Más sobre el tema: Giacone le pide a sus jugadores no poner excusas
Estas caídas resultaron en la destitución de Vladimir Quesada como técnico, dando paso a José Giacone para intentar revertir la situación. Sin embargo, el inicio de Giacone no ha sido el esperado, y Saprissa no logra escapar de esta racha negativa, algo que no ocurría desde hace dos años y seis meses.
La última vez que Saprissa sufrió tres derrotas consecutivas fue en abril de 2022. En esa ocasión, el equipo, dirigido por Iñaki Alonso, empató ante Guanacasteca (2-2), lo que derivó en la salida del técnico. Jeaustin Campos tomó el mando, pero el inicio de su etapa fue igualmente complicado, con una serie de cuatro derrotas consecutivas ante San Carlos, Cartaginés, Herediano y Santos de Guápiles.
Este periodo oscuro contrasta con la fortaleza histórica de Saprissa, que hasta hace poco contaba con un impresionante récord de victorias y un invicto en su casa. Ahora, el equipo enfrenta un desafío mayor: detener esta crisis y recuperar su competitividad antes de que sea demasiado tarde para aspirar a las semifinales.
La exigente afición morada, acostumbrada a los triunfos, observa con preocupación cómo el equipo que, hasta hace poco, brillaba con un invicto en casa, se ve atrapado en una espiral de derrotas que no refleja su verdadera esencia.