Por Ariel Greco (dpa)
Rancagua (Chile), 14 jun (dpa) – Tres imágenes que apenas duraron milésimas de segundos, pero que quedarán imortalizadas en la memoria de Salomón Rondón, definieron hoy al héroe de la selección venezolana en la victoria del debut en la Copa América sobre Colombia.
“Mi trabajo es hacer goles, porque esto es un juego de equipo”, remarcó el jugador del partido de acuerdo a la organización del certamen. “Planteamos un partido bastante completo. Estuvimos bien parados y aprovechamos las ocasiones. Además creo que nos defendimos bien. Ellos tuvieron la pelota, pero no opciones de contrarrestar nuestra defensa”, analizó el delantero, ya más tranquilo en la zona de prensa.
Por más que compartió el campo con estrellas mundiales como Radamel Falcao o James Rodríguez, los flashes fueron para el delantero de 25 años y 1,89 metros, con pasado en el Málaga español y flamante campeón de la liga rusa con el Zenit. “Colombia tiene una excelente y gran selección, pero hoy hemos demostrado que somos más fuertes en lo colectivo”, aseguró.
Atrás había quedado un partido tenso y una de las imágenes que recorrerá todos los resúmenes del torneo: apenas el uruguayo Andrés Cunha pitó el final del encuentro, Rondón se llevó las manos a la cara e intentó, sin éxito, tapar las lágrimas que le cayeron por el histórico triunfo venezolano, el primero en seis partidos sobre Colombia por Copa América.
Cuando clavó las rodillas en el piso, sus compañeros no tardaron en acercarse, saludarlo y formar una montaña humana, a semejanza de las que rodean el pequeño pero coqueto estadio de Rancagua.
Claro que antes, otras dos instantáneas ya se habían instalado en su memoria. Se jugaban 60 minutos y parecía que el mejor momento de la “Vinotinto” en el partido había pasado. Colombia apretaba y lucía cerca del gol.
Sin embargo, llegó el primero de los momentos mágicos de Rondón en el estadio El Teniente de Rancagua. Alejandro Guerra devolvió de cabeza al medio una pelota muy flotada, y ahí apareció el delantero del Zenit: como si se tratara de un jugador de baloncesto, quedó suspendido en el aire durante varias décimas de segundo y, gracias a ello, le pudo ganar en el salto al zaguero Jeison Murillo.
Las milésimas que duró el salto parecieron eternas. Pero más largas aún parecieron las que transcurrieron desde que conectó la pelota hasta que el balón ingreso al arco, pegada al segundo palo de David Ospina. Fue su gol 13 con la camiseta vinotinto, pero nada de pensar en la mala suerte.
Con un balón llovido y sin fuerzas, resultaba difícil imaginar que de un solo toque podía nacer un gol. Sin embargo, el cabezazo de Rondón fue tan justo que picó lo suficientemente lejos del arquero como para dejarlo sin posibilidades, pero a la vez lo suficientemente suave como para colarse pegado al segundo palo.
“Alcancé a ganarle al defensa y cabeceé como pude, buscando ese lado. Por suerte entró”, resumió el ex jugador del Málaga, que ya había vivido una situación similar por las eliminatorias rumbo al Mundial de Brasil, cuando anotó el tanto del triunfo ante Colombia en el estadio Cachamay, en marzo de 2013.
Como si ya tuviera instalado el discurso de su entrenador Noel Sanvicente, que avisó que el objetivo no está logrado, Rondón ya avisó que está pensando en el próximo partido. “Ahora hay que seguir nuestro camino, estamos jugando lo que nosotros queremos”, remarcó el goleador. Pero pase lo que pase el miércoles ante Perú y luego con Brasil, a Rondón nadie le quitará las tres imágenes que vivió en El Teniente.
