El entrenador de Liga Deportiva Alajuelense, Óscar Ramírez, levantó la voz tras la derrota 1-2 ante Sporting FC en el estadio Alejandro Morera Soto.
La paciencia parece agotarse. El mensaje fue claro.
“Ya es suficiente”.
El estratega rojinegro no ocultó su molestia por el rendimiento de su equipo, especialmente en el primer tiempo, al que calificó como “desastroso”.
Un primer tiempo que encendió alarmas
Ramírez admitió que lo planificado no se ejecutó.
“Simplemente, el primer tiempo no fue para nada lo que yo hablé. Conversé con ellos sobre cómo encarar este tipo de partidos. Hay muchos jugadores que estuvieron en la institución y quieren venir a demostrar. El primer tiempo fue desastroso”.
La Liga volvió a cometer errores que ya venían siendo advertidos. El problema defensivo preocupa: ocho goles en contra en lo que va del torneo, una cifra alta para un equipo que el campeonato anterior se sostuvo en su solidez atrás.
“Volvimos a recaer en los errores. Tener ocho goles en contra es demasiado, cuando el torneo anterior éramos fuertes en defensa”.
Sporting aprovechó todo
El Machillo analizó con detalle el planteamiento rival.
Sporting presionó alto, saltó líneas, bloqueó el mediocampo rojinegro y explotó las bandas. Por esa vía llegaron los dos goles.
“Nos partimos y perdimos balones empezando el partido. Ellos se saltaron las líneas y, con transiciones rápidas, lograron marcar sus goles; nos bloquearon el centro del campo y no funcionó lo que habíamos hablado”.
El diagnóstico no dejó espacio para excusas.
Un clásico entre amigos
En medio del momento complicado, aparece el Clásico Nacional ante Deportivo Saprissa en el Ricardo Saprissa.
Ramírez enfrentará por primera vez como técnico rojinegro a su amigo Hernán Medford.
“El sentimiento con Hernán es recíproco; vivimos muchos momentos juntos. Pero ahora tenemos esta rachita negativa, por lo que sería importante ganarle”.
Más allá de la amistad, el clásico representa una oportunidad para recuperar confianza.
“En el pasado fuimos al Saprissa, donde no se ganaba; les quitamos un invicto. Creo que eso sería lo más motivante: ir a ganar allá y poner un poquito de calma”.
El momento de reaccionar
La Liga acumula cuatro partidos sin ganar, tres derrotas y una defensa que dejó de ser su fortaleza.
Ramírez fue claro: el margen se agota.
El clásico puede marcar el punto de inflexión.
O profundizar la crisis.
Por eso, su frase no suena casual.
“Ya es suficiente”.