El comunicado emitido este domingo por la Asociación Deportiva Guanacasteca (ADG) incluye una palabra que, por sí sola, expone más de lo que aclara: correcciones.
“Correcciones a los estados financieros según las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF)”, se lee en el documento.
¿Correcciones? La pregunta es inevitable: ¿qué había que corregir? ¿No se supone que los estados financieros que presentaron inicialmente eran claros, sólidos y verificables? Durante meses, la dirigencia de Guanacasteca, con Leonardo Cova como gerente general y Jorge Arias como presidente, defendió la legitimidad y transparencia del proyecto. ¿Entonces por qué ahora hay algo que corregir?
La palabra “corrección” implica una admisión, aunque no lo quieran reconocer. Significa que algo no estaba bien, o al menos, no cumplía con los requisitos del Comité de Licencias. ¿Fue un error contable? ¿Un descuido en la presentación de los flujos de dinero? ¿Una omisión voluntaria?
El silencio también comunica
Si desde el principio todo estaba en regla, ¿por qué no se adjuntaron estos documentos y explicaciones desde el día uno? ¿Por qué ahora, y solo después de la presión pública, la ADG habla de la trazabilidad de fondos provenientes de Estados Unidos y México?
La transparencia no debería ser una reacción, sino una constante. Y si los fondos son legítimos, ¿por qué esperar a que la prensa ventilara el caso para entonces explicar de dónde vienen y quién los gestiona? ¿No era más lógico —y más sano— compartir toda esta información desde el inicio del proceso de licenciamiento?
Una palabra, muchas preguntas
La palabra “corrección” nos deja, al menos, cinco interrogantes:
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¿Qué exactamente se corrigió?
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¿Por qué esos errores no fueron detectados por el propio club antes de enviarlos a Licencias?
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¿Quién fue responsable de esos estados financieros originales?
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¿Dónde quedó el discurso de que “todo está en regla”?
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¿Por qué si antes todo era tan transparente, ahora hubo que ajustar?
Porque si se trata de cumplir con la NIIF, eso no es un tecnicismo menor. Y si lo es, ¿por qué no se aclaró eso desde el primer momento?
No es un asunto contable, es institucional
Este no es un asunto solo de números, sino de credibilidad. La ADG representa a una provincia histórica como Guanacaste y forma parte del ecosistema profesional del fútbol costarricense. Las reglas del juego no solo se aplican dentro de la cancha. También en los escritorios, los documentos y los balances.
El fondo de esta historia no está en los ajustes contables. Está en la pregunta que ya se hacen muchos: ¿habrían corregido algo si la prensa no lo revelaba?