
Redacción, 2 abr (elmundo.cr) – El costarricense Keylor Navas ganó este sábado la batalla por partida doble: lo hizo tanto a nivel personal como de equipo. El tico no erró tanto como su rival Claudio Bravo y su Real Madrid se llevó el triunfo en el Camp Nou (1-2), en gran parte, por sus intervenciones.
Todas las miradas se centraban en ellos. Y no, no eran ni Cristiano ni Messi, ya habituales en los duelos personales. Esta vez, otros dos hombres tenían más presión, y también quizás más responsabilidad, que el resto. Keylor Navas y Claudio Bravo, costarricense y chileno, respectivamente, llegaban al Clásico con buenas sensaciones y rendimiento deportivo y con la intención de echarse un pulso el uno al otro, y en esta ocasión, el Clásico lo acabó ganando un Navas que parece no tener límites.
El tico ya le salvó al Real Madrid (para el minuto 19) de lo que pudo haber sido el primer gol del encuentro. El meta costarricense demostró su categoría al desviar con una bonita parada el tiro de Ivan Rakitic. El croata conectó un remate potente desde el balcón del área con su pierna izquierda y forzó la intervención del guardameta blanco, que se estiró para sacar una mano a ras de césped y mantener el empate en el electrónico.
Por su parte, Claudio Bravo trataba, desde la otra portería, de estar a la altura del costarricense. El chileno atrapó el primer balón que llegó al área barcelonista en dos tiempos. Parecía que se presentaba un Clásico sin demasiado peligro para ambas escuadras. Así, sin demasiados quehaceres bajo palos costarricense y chileno dejaron empatadas sus puertas y también sus logros personales. Se llegó al descanso sin goles (0-0) y con el mismo número de paradas (2-2 en el duelo personal).
En la segunda parte uno y otro siguió echándose su pulso particular. Navas dio un paso atrás tras recibir el primer tanto, obra de Piqué que dejó a toda la defensa sentada con su remate de cabeza. Pero el tico no bajó los brazos y volvió a sacar lo que lleva dentro, el espíritu de un portero que roza con los dedos convertirse en leyenda para sacar de nuevo su guante y evitar que Messi hiciera una de las suyas. El meta se estiró para sacar con los dedos un balón que parecía que el argentino ya había colado por la escuadra.
Desde ese momento, el costarricense se echó a sus hombros al equipo y dio una inyección de energía a sus compañeros, pues el Madrid empezó a venirse arriba y a crear peligro sobre Bravo, que se vio obligado a emplearse a fondo para evitar el gol blanco. Sin embargo, nada pudo hacer ante el golazo de chilena de Benzema y el partido, y el duelo personal entre arqueros, volvía a quedar igualado.
El Barcelona dio un paso atrás y esto lo aprovechó bien el equipo de Zidane para aguar la fiesta del Camp Nou, que homenajeó a Johan Cruyff, y se tomó la revancha del anterior Clásico (donde sufrió una dolorosa derrota en casa por 0-4). Cristiano Ronaldo dejó el definitivo 1-2 y Keylor Navas reafirmó su gran estado de forma y le ganó la partida a su rival Bravo.
El tico celebró la victoria de su equipo con euforia, pero piensa ya en su próximo objetivo: el encuentro de Champions de este miércoles frente al Wolsfburg donde puede convertirse en leyenda de esta competición. Solo 133 minutos lo separan de su nuevo reto y en este momento nada parece poder frenarle.
