La tarde del 15 de setiembre, mientras el país celebraba su independencia, en el Proyecto Gol se vivía una escena completamente distinta: tensión, frustración y un Comité Ejecutivo que llegaba a una de las reuniones más decisivas del proceso rumbo al Mundial 2026.
No faltó nadie.
Ninguno.
Diez dirigentes sentados frente a Miguel “Piojo” Herrera.
Una mesa al centro.
Cuatro semanas de enojo acumulado.
Dos empates que encendieron alarmas en toda la Federación.
Eran las 4:00 p.m. cuando arrancó la reunión extraordinaria. Pasadas las 5:00, se había tomado una decisión vital: respaldar al Piojo. Pero lo que sucedió en ese lapso —entre preguntas, silencios y un directivo que se plantó solo— nunca se contó con la frialdad y exactitud que realmente tuvo.
Esta es la historia completa.
La reunión que nació del caos
La Tricolor llegaba golpeada:
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1-1 ante Nicaragua, con un hombre de más y un gol regalado al 81’.
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3-3 ante Haití, luego de ganar 2-0 y terminar empatando en el suspiro final.
La confianza estaba rota, el ambiente caliente y la dirigencia sabía que tenía un problema mayor: el proceso mundialista se estaba cayendo apenas en su arranque.
Por eso convocaron a todos. Y todos llegaron.

Un solo dirigente habló claro; los demás callaron
Pese al ambiente enrarecido, cuando llegó el momento de cuestionar, la sala se volvió un espejo incómodo: nueve dirigentes silenciosos… y un solo hombre que levantó la voz.
Leonardo Vargas, vicepresidente de la Fedefútbol y presidente del Cartaginés, fue el único que encaró directamente al Piojo Herrera.
No envió mensajes por terceros.
No esperó a filtrar nada después.
Lo hizo de frente, a menos de dos metros:
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Le cuestionó las convocatorias.
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Le cuestionó los planteamientos.
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Le cuestionó la lectura del juego.
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Le dijo que no entendía decisiones clave.
Fue el único que se atrevió.
Silvia Bolaños también intervino, pero desde otra línea: le consultó qué pensaba corregir.
Después de ellos, nada más.
Silencio absoluto.
Un “todos nos encomendamos a Dios”, como dijo una de las cuatro fuentes consultadas sobre aquel día.
El Piojo se defendió: “A mí nadie me impone jugadores”
Herrera, lejos de titubear, respondió con firmeza.
Explicó sus decisiones ante Nicaragua y Haití.
Justificó sus convocatorias.
Y lanzó una advertencia que dejó a más de uno sorprendido:
“El día que alguien me imponga jugadores, yo me voy”.
En ese momento, nadie más intervino.
Cuando el Piojo salió… llegó la frase que marcó la ruptura
Apenas Miguel Herrera cruzó la puerta, Leonardo Vargas soltó lo que muchos no esperaban oír:
“Pensé que veníamos aquí para despedir al Piojo”.
Nadie le respondió.
La reunión terminó con un respaldo casi unánime… excepto el de él.
Ahí nació el distanciamiento más evidente en el Comité Ejecutivo. Y también ahí se fracturó, en silencio, una relación que no volvería a recomponerse.
Los “yes man” del fútbol y la filtración conveniente
La conclusión posterior fue clara entre quienes estuvieron en esa sala:
había dirigentes que de frente callaron…
y detrás, “en un franco estado de deslealtad”, filtraron versiones que simplemente no pasaron.
Intentaron quedar bien ante la calle, ante la afición, ante la prensa.
Dijeron que habían “cuestionado al Piojo”, que lo habían “apretado”, que habían “pedido cambios”.
Pero en la sala, en el cara a cara, no dijeron nada.
Una reunión que cambió todo… para mal
Lo que se decidió aquel 15 de setiembre no solo marcó el destino de Herrera, sino el de toda la eliminatoria:
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El técnico siguió con un respaldo debilitado.
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El Comité Ejecutivo quedó dividido.
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Leonardo Vargas se distanció del grupo.
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Y el Piojo terminó de romper con el Cartaginés al afirmar semanas después que no convocaba jugadores brumosos porque “se caían emocionalmente en juegos determinantes”.
Aquel respaldo se transformó, con el tiempo, en el error que muchos señalan como el punto de quiebre del proceso.
Una reunión de silencios… que hoy hacen ruido
Nadie quiso despedir al Piojo ese día.
Nadie salvo uno lo cuestionó.
Todos estaban ahí, frente a él, y la oportunidad se esfumó.
Hoy, con Costa Rica eliminada de todo y con un país exigiendo responsabilidades, esa tarde del 15 de setiembre se mira como lo que realmente fue:
Una reunión clave donde casi nadie se atrevió a decir lo que debía decir.
Y donde el silencio terminó siendo más determinante que cualquier palabra.
Comité Ejecutivo de la Federación Costarricense de Fútbol
Osael Maroto Martínez, presidente.
Sergio Hidalgo Corrales, vicepresidente 1.
Leonardo Vargas Monge, vicepresidente 2.
Silvia Bolaños Barrantes, tesorera.
Jafet Soto Molina, secretario de actas.
Juan Carlos Rojas Callán, director 1.
Jorge Hidalgo Vega, director 2.
Joseph Joseph, director 3.
Alexander Chacón, director 4.
Eladio Carranza Picado, director 5. (Suspendido del cargo por temas éticos desde mayo del 2025)
Jenny González Ortega, directora 6.