La denuncia ya está presentada.
El riesgo, también.
El presidente de la Liga Nacional de Fútbol Aficionado (Linafa), Juan Carlos Román, llevó ante la Comisión de Ética de la FIFA un señalamiento contra el jerarca de la Federación Costarricense de Fútbol, Osael Maroto, en medio de la elección por un puesto en el Comité Ejecutivo.
Pero el Código de Ética del máximo organismo del fútbol mundial establece una advertencia clara: no toda denuncia está exenta de consecuencias.
El artículo 60 del reglamento señala que cualquier persona puede presentar una denuncia, siempre que lo haga por escrito y con pruebas disponibles. Sin embargo, el mismo apartado advierte que si se acusa a alguien sabiendo que es inocente, o si se actúa de forma dolosa en el proceso, la sanción puede ser severa.
La normativa contempla multas mínimas de 10.000 francos suizos y la prohibición de ejercer actividades relacionadas con el fútbol durante al menos dos años.
Es decir, el derecho a denunciar existe. Pero también la obligación de sostener lo denunciado.
El caso se origina en una acusación de Linafa, que asegura haber recibido información sobre una supuesta conversación en la que Maroto habría condicionado apoyos dentro de la Federación de cara a la asamblea de este martes 21 de abril.
“Lo que me mencionan es que, si no se estaba del lado del grupo del presidente, se acababa el apoyo de la Federación para Linafa”, explicó Román.
El dirigente calificó los hechos como actos de coerción y decidió trasladar el caso a la FIFA.
La respuesta del señalado fue inmediata.
Maroto rechazó las acusaciones y aseguró que confía en que los órganos legales del ente rector analizarán el caso conforme a derecho. La Federación, por su parte, indicó que desconoce la existencia de una denuncia formal y reiteró la legalidad del proceso electoral.
El fondo del asunto, sin embargo, trasciende la coyuntura.
El artículo 31 del Código de Ética establece que la Comisión tiene competencia para investigar conductas que involucren a dirigentes o que afecten sus responsabilidades dentro del ecosistema del fútbol, incluso si no han sido abordadas por las federaciones locales.
Esto abre la puerta a una revisión internacional del caso.
Pero también deja un escenario claro: si la denuncia no logra sostenerse con elementos suficientes, quien la presenta podría enfrentar consecuencias.
Todo ocurre a pocas horas de una votación clave.
La elección del nuevo Director 1 del Comité Ejecutivo se decidirá este martes, en un proceso donde el candidato Stewart Gómez aparece con ventaja, mientras el presidente del Deportivo Saprissa, Roberto Artavia, intenta revertir el escenario.
La política del fútbol se mueve.
Y ahora también se juega bajo la lupa de la FIFA.