Por Rodolfo Chisleanschi (dpa)
Antofagasta (Chile), 17 jun (dpa) – Paraguay está al borde la clasificación para cuartos de final en el Grupo B de la Copa América, pero la cuestión es hasta dónde aguantará el físico de un equipo con sus principales jugadores por encima de los 30 años.
Los guaraníes lograron una remontada imprevista que acabó en empate agónico y cuasi milagroso ante Argentina y un triunfo merecido pero esforzado frente a Jamaica en sus dos primeros partidos en Chile.
La situación parece envidiable, incluso inesperada para una selección que arrastraba muy malos resultados en los últimos años y con un cuerpo técnico nuevo, que prácticamente no tuvo tiempo de trabajar con el equipo. Pero no es oro todo lo que reluce. Basta con mirar la fecha de nacimiento de los puntales del conjunto guaraní para darse cuenta dónde puede estar el talón de Aquiles de la escuadra guaraní.
“La experiencia y la sabiduría es lo más importante que existe”, dice Ramón Ángel Díaz, el técnico argentino que dirige los destinos de la Albirroja. “Sin la experiencia de estos jugadores no hubiéramos levantado el partido contra Argentina y hoy no estaríamos donde estamos”.
Pero sus indiscutibles argumentos chocan con la realidad del desgaste de gente con demasiadas batallas en el cuerpo. Y esto abarca todas las líneas. En el arco, Justo Villar (37 años) perdió el puesto por una molestia muscular antes de empezar el torneo. Hoy lo ocupa Antony Silva (31). El puntal de la defensa, Paulo Da Silva, suma 35 años. Los volantes centrales, Ortigoza y Víctor Cáceres, tienen 30 años cada uno. Y arriba están Haedo Valdez (31), Lucas Barrios (30) y Roque Santa Cruz, emblema del equipo, que cumplirá 34 en agosto.
“Pero también hay juventud en el grupo. Bruno Valdez, el chico que jugó de marcador de punta derecho contra Jamaica, tiene 22 años y un futuro bárbaro”, matiza Díaz. “Yo creo que tenemos una mezcla ideal, estoy encantado con este plantel”.
La cuestión es saber cuánta reserva de gasolina hay en los músculos y las articulaciones de los mayores, casi todos titulares indiscutidos, para soportar al final de la temporada la seguidilla de partidos que impone un torneo como la Copa América. Más aun si se tiene en cuenta que casi todos demandan un gran trajín físico.
No es casualidad que, tanto antes como después del duelo con Jamaica, el técnico de los paraguayos repitiera una y otra vez el verbo “recuperar” como el más importante para trazar los pasos a dar. Por eso, por ejemplo, prefirió reservar a Nelson Haedo Valdez contra los caribeños, y es muy probable que haga lo mismo con Roque Santa Cruz en el decisivo partido ante Uruguay.
“Tiene las piernas muy cargadas”, afirman en el entorno del ariete del Cruz Azul y ex jugador del Bayern Múnich, Manchester City y Málaga, entre otros clubes por los que pasó durante su prolongada carrera.
Hoy, antes de emprender el regreso a La Serena, el plantel guaraní realizó una práctica liviana y regenerativa en las canchas auxiliares del estadio de Antofagasta. Por la tarde, en cambio, no habrá actividad alguna.
El objetivo es evidente: volver a cargar de gasolina los desgastados músculos del grupo de treintañeros que sostienen el sueño de Paraguay en la Copa.
