El clásico nacional terminó caliente. No solo por el 2-1 con el que Saprissa venció a Alajuelense, sino por una acción en el minuto 100 que encendió los reclamos del liguismo.
En la última jugada del partido se dieron dos agarrones dentro del área morada que no fueron sancionados como falta por el árbitro central, Keylor Herrera, ni por el encargado del VAR, Benjamín Pineda.
La molestia se amplificó en redes sociales y en los chats de aficionados manudos, donde la pregunta fue directa: ¿por qué FUTV no mostró la repetición inmediatamente después de la acción?
La explicación de FUTV
Jorge Martínez explicó que la toma detrás de la portería sí fue revisada en tiempo real por el equipo arbitral en la cabina del VAR.
“Aquí es un tema de que esta toma la mostramos al final, pero esto lo vieron en tiempo real en el VAR y no invitaron a Keylor Herrera a revisarla. Luego vino el pitazo final y con ello el 2-1”, afirmó Martínez.
Según indicó, el protocolo establece que primero los árbitros deben analizar la acción y tomar una decisión. Al tratarse de la última jugada del compromiso, la repetición se mostró al televidente una vez concluido el partido.
Suspicasias en el ambiente
La jugada se dio minutos después de que el VAR interviniera para sancionar un penal a favor de Saprissa, que Ariel Rodríguez convirtió en el 2-1 definitivo.
En ese contexto, el silencio inmediato en la transmisión tras la acción final alimentó la inconformidad entre los aficionados rojinegros.
El tema se vuelve especialmente sensible en medio del nuevo panorama empresarial: aunque FUTV y Saprissa operan bajo razones sociales distintas, Televisora de Costa Rica tiene participación en FUTV y recientemente adquirió la totalidad de acciones de Horizonte Morado, sociedad vinculada al club tibaseño.
Hasta hace poco, incluso, ambas estructuras compartían instalaciones y personal técnico en transmisiones junto a Repretel, lo que ha generado debates en la esfera política del fútbol y entre los aficionados.
Decisión arbitral firme
Más allá del contexto empresarial, la determinación arbitral fue clara: ni el central ni el VAR consideraron que existiera falta.
El clásico quedó sellado 2-1 y la polémica quedó instalada.
En el fútbol moderno, las decisiones ya no solo se discuten en la cancha, sino en las pantallas. Y esta vez, el último minuto tuvo más eco que los noventa anteriores.