Las decisiones tomadas recientemente en el fútbol de El Salvador evocan un antecedente cercano en Costa Rica. El presidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol (FESFUT), Yamil Bukele, anunció la suspensión de dietas, viÔticos y gastos de representación para los integrantes del comité ejecutivo, una medida que recuerda el camino impulsado por Osael Maroto desde su llegada a la presidencia de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol).
Bukele comunicó la decisión a través de su cuenta oficial en la red social X, donde detalló que los directivos de la FESFUT dejarÔn de recibir pagos por concepto de dietas en sesiones de trabajo, asà como viÔticos y gastos asociados a viajes al extranjero. Con ello, la federación salvadoreña busca abrir una nueva etapa administrativa, marcada por la austeridad y el control del gasto interno.
El precedente en Costa Rica
Osael Maroto asumió la presidencia de la FedefĆŗtbol en setiembre de 2023 y, desde su primera sesión al frente del ComitĆ© Ejecutivo, puso sobre la mesa una lĆnea clara: revisar y limitar los beneficios económicos de la dirigencia.
El tema no era menor. En 2014, la prensa costarricense reveló que el ComitĆ© Ejecutivo de aquel entonces llegó a repartir hasta ā”60 millones en gastos de bolsillo a un solo dirigente, una prĆ”ctica que generó amplio cuestionamiento pĆŗblico y que quedó marcada como uno de los excesos mĆ”s notorios en la administración del fĆŗtbol nacional.
La postura de Maroto, orientada a cerrar ese tipo de portillos, no cayó bien en todos los sectores dirigenciales, pero se mantuvo como una constante en su gestión, bajo el argumento de transparencia, uso responsable de los recursos y credibilidad institucional.

Un giro regional en la dirigencia
La decisión de Bukele en El Salvador parece alinearse con esa misma lógica: dirigentes sin dietas ni privilegios económicos, y una federación que busca enviar un mensaje hacia dentro y hacia fuera del fútbol.
En ambos casos, el discurso es similar: el dinero de las federaciones debe destinarse prioritariamente al desarrollo del fĆŗtbol, selecciones, infraestructura y programas deportivos, y no a beneficios personales de los directivos.
Austeridad que incomoda
En Costa Rica, estas medidas han generado resistencia interna, pues rompen con prÔcticas históricas dentro de la federación. Sin embargo, también responden a una presión creciente por mayor rendición de cuentas en organizaciones que administran recursos públicos y privados, ademÔs de fondos provenientes de FIFA y Concacaf.
AsĆ, mientras Bukele ejecuta cambios en la FESFUT, el antecedente costarricense muestra que la ruta ya habĆa sido trazada. El Salvador parece seguir los pasos de Osael Maroto, en una tendencia regional que apunta a redefinir el rol āy los privilegiosā de la dirigencia futbolĆstica.