
San José, 20 de diciembre. (elmundo.cr).- ¿Quién es Andrés Carevic?
La pregunta que corrió como pólvora por las redes sociales el 6 de mayo del 2019 cuando Liga Deportiva Alajuelense publicó que él tomaría las riendas del equipo tras la salida del colombiano Hernán Torres.
Sorpresa para algunos, mucha incertidumbre para otros, pero Agustín Lleida tenía claro que era el indicado para completar su yunta y así iniciar en el camino dentro un equipo grande en un país.
Era el séptimo técnico nombrado en la era del presidente Fernando Ocampo. Un paso muy cuestionado por la afición en su momento por el poco cartel que presentaba el CV.
“Recientemente dirigió a Mineros de Zacatecas, en la Segunda División de México y su experiencia se basa al paso por el equipo de formación de Pachuca y además ser asistente en el Puebla.
”Mi mayor formación fue en Pachuca, donde tuve un crecimiento espectacular en cuanto metodología, mi máster y los congresos. En Pachuca dirigí la Sub-20. Luego de ahí, trabajé en Puebla como auxiliar y luego empecé mi carrera personal en Mineros de Zacatecas donde realmente nos ha ido muy bien, tuve tres torneos muy regulares. No me salté ningún escalón en la formación y acá estoy”, reveló Carevic en declaraciones a la página de la Liga.
Carevic es un ejemplo de lucha interna, de resilencia.
De luchar contra la frustración de una afición que sumaba cinco años de no ser campeón. Por lo tanto, injustamente la culpa del pasado la arrastraba el técnico de turno.
Carevic comprendió eso. Lo entendió. Lo hizo suyo y sabía que tenía que empezar a convivir con eso.
Un técnico que goza con uno de los mejores porcentajes de rendimiento en la historia de Alajuelense, solo superado por Óscar Ramírez, el más ganador (cinco títulos) en el centenario caminar de LDA.
El formato del torneo tico no premia a quien es el mejor en todo el año, en muchas ocasiones levanta la copa el equipo que supo jugar las series decisivas. Por eso también pasó Carevic.
Perder dos finales con los Manudos y en el pasado quedar eliminado en tres instancias finales con Mineros luego de grandes fases regulares, parecía ser la sombra de un entrenador que no lo merecía.
No lo merecía porque es un gran ser humano, dedicado a su familia en todo momento cuando el fútbol no le roba su agenda.
Año y medio en el país y solo una vez visitó una playa en sus vacaciones.
Saca uno que otro almuerzo para compartir con su amigo Éver Alfaro, quien la vida se lo puso en el camino en el Atlante de México cuando ambos eran jugadores.
Un técnico paternalista, sin que esto se confunda con alcahueta. Como profesional le gusta tener el entorno controlado, que sus jugadores se sientan cómodos, que a ellos no les falte sus condiciones básicas para desempeñar su tarea en la cancha y fuera de ella.
Un timonel no negocia la buena alimentación y el descanso recuperador de su equipo.
A nivel profesional es receptivo, sabe escuchar los consejos externos y acepta los pareceres de su cuerpo técnico.
Creyente de que cada uno tiene una función por cumplir en la que él no se involucra, pero deja claro que esas funciones se deben realizar de gran manera porque son las piezas del rompecabezas y todos sabemos lo que pasa cuando falta una.
Carevic es un amante de la pesca, una de las cosas que más le hacen falta de su natal Carreras, Santa Fe, Argentina.
Ahí creció Carevic, entre la agricultura y la ganadería. Un parrillero al que le gusta tomar control del carbón y las pinzas.
Le vuelve loco un buen corte, le gusta el “matambrito” bien cocido.
Carevic llevó a La Liga a la copa 30, marcó la ruta para levantar el título. Un camino donde por momentos tuvo sus maletas listas cuando todos lo ponían fuera del club.
El fútbol es justo tarde o temprano, con Carevic, podríamos pensar que más tarde por la cantidad de series que ya lleva disputadas en su joven carrera en el banquillo. Pero la justicia llegó en el Apertura 2020.
Carevic levantó el título con Alajuelense.
