En Costa Rica, si hay una frase que provoca carcajadas y referencias cruzadas entre morados y manudos, es aquella que dice: “El Chunche bajó el switch”. Pero, ¿de dónde salió esta anécdota tan peculiar que con los años se convirtió en meme, chota y parte del folclore del fútbol tico?
La historia se remonta a 1993, durante un partido entre Liga Deportiva Alajuelense y Carmelita, en el estadio Alejandro Morera Soto. Era un encuentro normal… hasta que no lo fue. En pleno juego, las luces del estadio se apagaron repentinamente, lo que dejó a jugadores, árbitros y aficionados desconcertados.
La anécdota cuenta que quien estaba cerca de la zona de los controles eléctricos era nada menos que Mauricio “El Chunche” Montero, figura emblemática del liguismo, hoy leyenda viviente. Aunque él nunca aceptó haber sido el causante del apagón, con el paso del tiempo la leyenda urbana tomó fuerza… y humor.
Desde entonces, cada vez que se da un apagón en el Morera —o incluso en otros estadios— no falta quien diga en redes o en la grada:
“¡El Chunche bajó el switch!”
La frase ha sobrevivido a generaciones, y se ha reactivado cada vez que el Morera Soto vive un fallo eléctrico, como ha ocurrido en años recientes. Incluso, hay quienes la usan para bromear cuando Alajuelense remonta o cambia el ritmo de un partido, como si el apagón fuera parte del guion rojinegro.
🔌 ¿Apagón planificado? No, pero…
La versión más creíble es que aquel apagón fue un simple fallo técnico, pero la coincidencia del momento, la presencia de Chunche en el área, y el ingenio tico, hicieron el resto. Mauricio Montero siempre ha tomado la broma con buen humor, y su leyenda como símbolo del liguismo solo creció con el cuento.
Mauricio ‘Chunche’ Montero en la gradería este del Morera Soto – Ídolo manudo 📸 Fernando Araya pic.twitter.com/tOykkOX9dp
— Everardo Herrera (@alpiedeldeporte) May 22, 2025
📸 Y anoche, la leyenda volvió a encenderse
Durante el clásico de este miércoles en el Morera Soto, la afición no dejó pasar el momento. En plena gradería este, los manudos comenzaron a buscar al Chunche para tomarse fotos, reírse, y como parte de la joda, pedirle entre risas que “por favor subiera el switch antes de las 11:00 p. m.” y “terminara con esto de una vez”.
El histórico defensor pasó de grupo en grupo, entre selfies y abrazos, soltando carcajadas cada vez que alguien le recordaba su fama de “electricista no autorizado” del Morera.
Porque si hay algo que el Chunche nunca apagó, fue el cariño del pueblo liguista.