El Deportivo Saprissa apostó fuerte por Gustavo Herrera. Lo presentó como una joya panameña, un delantero de proyección internacional y uno de los fichajes más llamativos de la temporada. Sin embargo, menos de un año después, el club ya admite que su salida es un escenario “muy posible”. Para ser exactos, cinco meses después.
Lo que parecía una inversión a futuro terminó convertido en un rompecabezas emocional, futbolístico y cultural que el propio gerente deportivo, Erick Lonis, tuvo que explicar este martes en conferencia de prensa.
Lonis: “No todos están hechos para Saprissa”
El dirigente fue claro: hay ofertas por Herrera y la posibilidad de que deje el club al final del certamen es alta. La razón no pasa únicamente por lo futbolístico, sino por un peso que en el Saprissa no perdona: la presión.
“Es posible, tenemos ofertas por él. Me hubiera gustado que fuera de otra forma. Aquí a algunos jugadores les ha costado muchísimo. No cualquiera se adapta”, resumió Lonis, mientras enumeraba otros casos recientes en los que la camiseta morada pesó más de lo esperado: Kliver Gómez, Yoserth Hernández, Fabrizio Alemán, Ryan Bolaños…
Saprissa vuelve a enfrentar un viejo fantasma: fichajes que prometen, pero que se diluyen al entrar a Tibás, donde el margen para fallar es mínimo.
Un talento afectado por todo… menos por el balón
El gerente deportivo insistió en que Gustavo Herrera es un buen futbolista, pero aceptó que su rendimiento se desplomó por factores externos:
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Psicológicos,
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sociales,
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culturales,
y sí, también por sectores de la afición y la opinión pública que –según dijo– actuaron con “mala fe”.
“Aquí no le ha ido bien por razones psicológicas, sociales, culturales, pero no todo pasa por lo futbolístico”, lamentó Lonis.
“A él le cayó toda la responsabilidad en un equipo que pesa muchísimo. Es que esto es Saprissa”.
La frase lo resume todo: el ambiente morado puede catapultar a unos… y devorar a otros.
La presentación que envejeció mal
Lonis recordó que él mismo grabó un video destacando las virtudes de Herrera cuando se dio su llegada.
“Yo creo que nunca se dijo ninguna mentira. Gustavo Herrera es un muy buen jugador; dije que era de proyección, y eso es cierto”.
Pero entre la expectativa y la realidad hubo un abismo.
Hoy, la “proyección” apunta a otro club.
Un gol… y una estadía que se extingue
Herrera solo suma un tanto con la camiseta morada, una cifra que contrasta con la expectativa construida alrededor de su fichaje.
Saprissa, mientras tanto, analiza ofertas y valora un desenlace que parece inminente: su salida al terminar el torneo.
El caso de Gustavo Herrera vuelve a plantear la misma pregunta de siempre:
¿falló el jugador… o falló el entorno?
En Saprissa, a veces, la respuesta pesa más que la camiseta.