Madrid, 20 oct (dpa) – El Atlético de Madrid recibirá mañana al Astaná kazajo con el propósito de que el partido sirva como trampolín hacia un despegue definitivo después de un difícil comienzo de temporada.
El conjunto rojiblanco está obligado a reaccionar tras perder 2-1 en casa ante el Benfica en la anterior jornada de la Liga de Campeones, lo que le dejó a tres puntos del conjunto portugués, aunque con dos por encima del Galatasaray y el propio Astaná.
Ahora, ante el equipo teóricamente más débil del grupo, tiene por delante dos partidos de Liga de Campeones que deberían ayudarle a ubicarse en una posición cómoda para certificar su clasificación a los octavos de final en las dos últimas jornadas del grupo.
Junto a ello, el siguiente reto del Atlético de Madrid es asentar las bases de su futuro más inmediato. Poco a poco, va definiendo cómo quiere jugar y volviendo a formar un bloque sólido, como demostró el domingo con su triunfo 2-0 en campo de la Real Sociedad.
En ese encuentro, el equipo de Diego Simeone enseñó que su defensa vuelve a parecerse a la de los últimos años y, sobre todo, que tiene en ataque a una estrella de tamaño mundial, como es el francés Antoine Griezmann. En Anoeta marcó un extraordinario gol, uno más dentro de su espectacular inicio de temporada.
Simeone espera que a partir de ahora todo vaya mejor para un equipo que tuvo un calendario enormemente exigente en el comienzo de campaña. En la Liga española se enfrentó a todos los equipos más poderosos y, a pesar de no exhibir todo su potencial, permanece a dos puntos de la cabeza.
Otra ventaja para Simeone es que ahora tiene mucho para elegir porque apenas cuenta con una baja, como es la del argentino Luciano Vietto, operado recientemente de apendicitis.
Una de las cuestiones más interesantes es ver si el entrenador atlético refuerza su confianza en el delantero colombiano Jackson Martínez, mejorado a pesar de su falta de gol, o si devuelve galones a Fernando Torres.
Además, el duelo podría servir para que Óliver Torres recupere la autoestima perdida tras varias actuaciones intrascendentes y la pérdida de la titularidad con el regreso de Koke después de superar una lesión muscular.
El Astaná es un club con apenas seis años de historia que esta temporada logró la proeza de convertirse en el primer equipo de Kazajistán en jugar en Liga de Campeones. Lo consiguió al eliminar en la fase previa, y contra todo pronóstico, a Maribor, Helsinki y Apoel Nicosia.
En la jornada inaugural de la fase de grupos perdió 2-0 ante el Benfica en un partido en el que fue noticia por recorrer la distancia más larga en la historia de la Liga de Campeones: 6.200 kilómetros. Y en la segunda fecha fue capaz de empatar 2-2 ante el Galatasaray.
A pesar de su despliegue físico, el Astaná no debería ser un rival peligroso para el Atlético, y menos en un campo como el Vicente Calderón, que de nuevo volverá a contar con numerosos aficionados para dar aliento a los colores del equipo rojiblanco.
