La Selección Sub-17 de Costa Rica ya conoce el camino que deberá recorrer en la Copa del Mundo de Catar 2026.
Y no será sencillo.
La Tricolor quedó ubicada en un grupo altamente competitivo tras el sorteo realizado este jueves en Doha, capital del país asiático, donde se definieron oficialmente las zonas del Mundial juvenil.
El equipo dirigido por Randall Azofeifa enfrentará a Brasil, República de Irlanda y Tanzania dentro del grupo I.
Brasil aparece como el rival de mayor peso histórico y futbolístico de la zona, mientras que Irlanda y Tanzania representan selecciones menos mediáticas, pero que llegan con procesos juveniles importantes y con el objetivo de dar sorpresas.
El Mundial Sub-17 se disputará del 19 de noviembre al 13 de diciembre del 2026 y todos los partidos se jugarán en Aspire Zone, complejo deportivo diseñado para reunir a las principales promesas del fútbol mundial.
Costa Rica llega al torneo después de una fase clasificatoria prácticamente perfecta.
La Tricolor aseguró su boleto de manera invicta durante el Premundial de Concacaf y dejó números que llamaron muchísimo la atención.
El equipo nacional anotó 35 goles y no recibió ninguno.
Los dirigidos por Randall Azofeifa vencieron:
- 9-0 a Islas Turcas y Caicos,
- 26-0 a Islas Vírgenes Británicas,
- y empataron 0-0 ante Puerto Rico.

“Costa Rica llega a este sorteo tras asegurar su clasificación de manera invicta en las Clasificatorias de Concacaf”, destacó la Fedefútbol.
Además, la Federación recordó otro dato importante:
la Selección disputará su duodécima Copa Mundial Sub-17 y la segunda consecutiva, reflejando cierta estabilidad dentro de los procesos juveniles nacionales.
Sin embargo, el escenario mundialista será completamente distinto al clasificatorio regional.
La diferencia de nivel, intensidad y exigencia crece enormemente en esta clase de torneos.
Y justamente ahí aparece el principal reto para la generación que encabeza Randall Azofeifa:
competir ante selecciones acostumbradas históricamente a producir talento para la élite mundial.
Costa Rica ya sabe cuáles serán sus rivales.
Ahora empieza el desafío más complicado:
demostrar que puede competirle al mundo.