La discusión quedó zanjada. Liga Deportiva Alajuelense recibió la confirmación oficial de la Concacaf: el club rojinegro suma 12 títulos internacionales reconocidos, un aval institucional que ordena su palmarés y le pone punto final a años de debate sobre el carácter oficial de distintas competiciones.
Para la Liga, competir fuera de Costa Rica siempre fue parte de su identidad. Pero tan importante como ganar ha sido que esos logros queden respaldados por la confederación. La validación aclara el panorama y fija, de una vez por todas, cuántos cetros internacionales integran el legado del club.
El respaldo llega, además, con un contexto que pocos pueden exhibir. Alajuelense es el único club costarricense que disputó cuatro finales internacionales consecutivas y el único tico que logró un tricampeonato internacional, marca vigente tras la Copa Centroamericana 2025. No son datos sueltos: describen una constancia competitiva sostenida en distintas épocas.
La historia internacional rojinegra también está hecha de primeros pasos. Fue el primer equipo del país en disputar un torneo internacional (Copa Centroamericana y del Caribe 1959), el primero en ganar un título (1961), el primero en jugar y ganar la Copa de Campeones (1971 y 1986), el primero en disputar una final interamericana (1987) y el primero en competir en un torneo sudamericano oficial (Copa Merconorte 2000). A eso se suman hitos como la Copa Grandes de Centroamérica (1996), la Copa UNCAF (2002) y el registro de ser el club tico que más veces llegó a la final de la Copa de Campeones (cinco).
El reconocimiento no se limita al equipo masculino. Desde la creación del plantel femenino, Alajuelense también amplió su huella internacional: campeón UNCAF en 2022, 2023 y 2025, y primer club de Centroamérica en participar en la Copa de Campeonas de Concacaf (2024). Un detalle que refuerza la idea de un proyecto integral, no coyuntural.
Con este pronunciamiento, Concacaf no agrega trofeos a la vitrina, pero sí les pone nombre, número y respaldo. La cifra queda establecida y el debate se cierra. Lo demás —protagonismo, títulos y pionerismo— ya estaba escrito. Ahora, también está certificado.