Pekín, 27 ago (dpa) – El jamaicano Usain Bolt conquistó hoy su cuarta corona mundial consecutiva de los 200 metros al ganar la final de los Mundiales de atletismo de Pekín en 19,55 segundos, volviendo a superar al estadounidense Justin Gatlin, plata con 19,74.
El bronce fue para el sudafricano Anaso Jobodwana (19,87), espectador de lujo del segundo gran duelo del Mundial entre Bolt y Gatlin, un segundo capítulo que, al igual que la final de los 100 del domingo, volvió a caer del lado del jamaicano.
“Bien hecho, Usain. Estoy muy feliz, ya les dije que lo iba a hacer. No había dudas”, dijo Bolt. “Cuando se trata de los 200 me convierto en otra persona. Sólo perdí una vez. Es un gran regalo para mí y para mi país”.
El de hoy es el décimo oro mundial para Bolt, un sprinter que en cada final que corre da más razones a aquellos que creen que es el mejor atleta de todos los tiempos. De momento, tiene más medallas doradas que nadie y es plusmarquista de las tres pruebas que disputa, 100, 200 y 4×100.
El domingo ganó la final del hectómetro por apenas una centésima, negando a Gatlin un oro que venía reclamando después de ser el más rápido de 2014 y 2015 y asestándole un tremendo golpe psicológico al norteamericano.
Gatlin también llegó a la final del 200 con el mejor crono de la temporada (19,57), pero volvió a caer en la red de Bolt. “El 200 es mi prueba favorita”, había anunciado el caribeño de 29 años en la víspera. Es decir, que iba a esforzarse todavía más que en el 100, cuando terminó la final diciendo que podría haber corrido más rápido que los 9,79 que mostró el marcador.
Y así lo hizo. Salió veloz (0,147 de reacción frente a los 0,161 de Gatlin) y entró en la recta de meta con una ligerísima ventaja sobre el estadounidense, que aguantó el ritmo del campeón hasta los 150 metros. Ahí, lanzado en su endiablada velocidad, el jamaicano es imparable.
El “Relámpago” fue aumentado la distancia con cada zancada y la última ya la dio con las manos en el pecho. Aquí estoy otra vez, parecía decir Bolt después de lograr la mejor marca de la temporada y dejar a Gatlin, su gran rival, a 19 centésimas.
“No estaba muy enfocado en el tiempo”, admitió después Bolt, que en Berlín 2009 corrió los 200 en 19,19 segundos, una marca aún insuperable. “No estoy en ritmo para un récord del mundo”, dijo. Pero sí en ritmo para ganar otro oro.
Un cuarto de hora después de cruzar la meta, Bolt seguía haciéndose “selfies” y gastando bromas con los aficionados que llenaron el Nido de Pájaro. Incluso un cámara lo arrolló con un vehículo motorizado de dos ruedas. Bolt se fue al suelo, pero se levantó riéndose, feliz.
El que no estaba para muchas bromas fue el panameño Alonso Edward, plata en Berlín 2009, que se quedó sin el bronce por milésimas tras llegar a la meta en idénticos 19,87 que Jobodwana.
Edward vio en 2009 cómo Bolt rompía el récord del mundo. Hoy vio cómo Bolt escribía otra página de su legendaria carrera.
El jamaicano lleva seis grandes títulos consecutivos de 200, los Mundiales de 2009, 2011, 2013 y 2015 y los Juegos Olímpicos de 2008 y 2012. Además, en todas esas citas -salvo en Daegu 2011, por salida nula-, también ganó los 100 metros. El sábado tendrá la oportunidad de completar en Pekín otro trébol dorado con el 4×100.
Gatlin, de 33 años, buscaba su segundo título mundial del doble hectómetro tras el de 2005. Precisamente fue la final de aquel Mundial la única vez que se midieron Bolt y Gatlin. El estadounidense ganó y el jamaicano, con apenas 19 años y un problema en el muslo, fue último.
Desde entonces, las carreras deportivas de ambos fueron a la inversa. Gatlin pisó los infiernos por una sanción por doping -estuvo suspendido entre 2006 y 2010- y Bolt ascendió al olimpo de los mejores deportistas de la historia.
