En Saprissa hay historias que el tiempo termina conectando.
Y la situación que hoy vive Ariel Rodríguez recuerda muchísimo a una de las más delicadas que atravesó el club hace algunos años:
la salida frustrada de Celso Borges hacia Tibás.
Todo empezó el 25 de agosto del 2010.
Ese día, el entonces periodista de La Nación, Harold Leandro, publicó una entrevista donde Celso Borges aseguraba que solo regresaría al Saprissa para retirarse.
En ese momento, el volante tenía apenas 22 años y jugaba en la Segunda División de Noruega.
El tiempo pasó.
Y en el 2021, cuando Borges decidió volver al país, prácticamente todo el ambiente futbolístico lo colocaba nuevamente en La Cueva.
Era lo lógico.
Era un jugador formado en Saprissa, identificado con el club y con un discurso público completamente alineado a un eventual regreso morado.
Pero no ocurrió.
Celso Borges terminó aterrizando en Alajuelense.
Y aunque durante años el tema estuvo rodeado de especulaciones, en ElMundo.CR conocemos parte importante de la historia detrás de aquella decisión.
Según pudo conocer este medio, el principal problema no fue económico.
El conflicto apareció cuando las condiciones conversadas verbalmente con el jugador no terminaron reflejadas dentro del contrato final presentado por Saprissa.
La explicación que recibió el entorno del futbolista fue que el contexto de pandemia obligaba a modificar ciertas condiciones y que más adelante se revisaría lo acordado inicialmente.
Ahí se quebró la confianza.
La diferencia con Alajuelense no pasó realmente por dinero, sino por coherencia entre lo conversado y lo finalmente plasmado en el documento contractual.
Hoy, varios años después, un referente morado atraviesa una situación que internamente empieza a generar comparaciones inevitables.
Ese jugador es Ariel Rodríguez.
El periodista Jason Arce reveló recientemente que el delantero incluso retiró pertenencias personales del club y que, de momento, no existe acuerdo para renovar su vínculo con Saprissa.
La situación alrededor del atacante hoy luce así:
- existía una oferta inicial de renovación,
- el acuerdo verbal contemplaba un contrato por un año,
- pero durante el cierre del torneo, la postura del club cambió.
Ahora, Saprissa plantea un vínculo más corto y una reducción salarial.
El acuerdo original nunca fue firmado.
Y justamente ahí aparece el paralelismo que empieza a incomodar dentro del entorno tibaseño.
Porque, aunque la administración actual no es la misma de años anteriores, el punto de quiebre luce parecido:
un cambio de condiciones respecto a lo inicialmente conversado.
La situación de Ariel Rodríguez todavía no está cerrada oficialmente.
Pero el ambiente ya transmite señales fuertes.
Especialmente porque el delantero fue uno de los futbolistas más importantes del semestre morado y porque, además, terminó siendo prácticamente un fijo para Hernán Medford en el cierre del campeonato.
Ahora, mientras Saprissa inicia una reestructuración de planilla tras perder nuevamente la final nacional, otro tema empieza a instalarse silenciosamente alrededor del club:
la posibilidad de perder a un referente por diferencias en la negociación.
Tal y como pasó una vez con Celso Borges.