Madrid, 21 sep (dpa) – Carmen Balcells fue la agente literaria de los más grandes. Impulsó a Gabriel García Márquez, se aseguró de que Mario Vargas Llosa no echara a perder su inspiración. No solo negoció sus contratos: fue amiga y consejera. Hoy murió a los 85 años en Barcelona, dejando huérfanas a las letras en español.
Balcells fue la “Mamá Grande” de una generación literaria única, la del “boom” latinoamericano. El sobrenombre maternal se lo puso el colombiano García Márquez en uno de sus relatos.
“Nos cuidó, nos mimó, nos riñó, nos jaló las orejas y nos llenó de comprensión y de cariño en todo lo que hacíamos, no sólo en aquello que escribíamos”, la ensalzó el peruano Vargas Llosa en un artículo que escribió para la edición electrónica del diario “El País” poco después de que se conociera su muerte.
Sin ella no se podría entender buena parte de las letras del siglo XX en español, sobre todo el “boom” latinoamericano, una palabra que nunca le gustó porque creía que no significaba nada.
Balcells no fue a la universidad pero representó a más de 300 escritores, llevó buena parte de la carrera de 13 premios Nobel y profesionalizó un mundo que, hasta su entrada, había estado bajo el dominio absoluto de los hombres.
“Soy sólo una secretaria ilustrada. Una mujer nacida para ser secretaria que ha entrado en este mundo un poco por casualidad”, la citaba hoy la edición electrónica del diario “El Mundo”.
La avanzada edad había hecho ya mella visible en la agente literaria. Contaba hoy Vargas Llosa, uno de sus premios Nobel, que había estado con ella tres días atrás, despachando, comiendo y cenando: “Y todo el tiempo tuve el siniestro presentimiento de que sería la última vez que la vería”.
Nacida en 1930 en Cataluña, en la localidad leridense de Santa Fe de Segarra, fundó la agencia literaria con su nombre en los 60, cambiando el panorama editorial.
Un tiempo después de abrir las puertas consiguió tras un par de rechazos editor para un joven García Márquez que había escrito una obra llamada “Cien años de soledad”, una apuesta que resultó ser la mejor jugada en la historia de la literatura en español.
Balcells situó a sus escritores en el centro, le dio adelantos, negoció porcentajes sobre traducciones, etc. “Gracias a ella los escritores de lengua española comenzamos a firmar contratos dignos y a ver nuestros derechos respetados”, escribió Vargas Llosa.
Entre sus representados latinoamericanos están también Carlos Fuentes, Pablo Neruda, Juan Carlos Onetti, Julio Cortázar, José Donoso y Alfredo Bryce Echenique, entre muchos. Triunfó con ellos. Luego llegaron los españoles: los hermanos Goytisolo, Juan Marsé, el Nobel Camilo José Cela, Manuel Vázquez Montalban…
“No solo profesionalizó el oficio de escritor, sino que propició que los autores no nos tuviéramos que preocupar por nuestro sustento para crear en total libertad”, dijo hoy Javier Cercas, a quien ella representó en los últimos diez años.
Balcells dio en 2014 un paso importante para dejar atado su legado: el estadounidense Andrew Wylie, conocido popularmente como “El Chacal”, y ella anunciaron la creación de la mayor agencia literaria del mundo, Balcells&Wylie, aunque no se ha concretado aún.
En 2010 había vendido parte de su archivo al Ministerio de Cultura de España con el objetivo de contribuir a la mejora de la investigación del mundo editorial español e iberoamericano.
“Ha desaparecido una figura esencial para la literatura contemporánea en español”, lamentó hoy el ministro Íñigo Méndez de Vigo. “Ha sido la agente literaria más importante de España y una de las principales a nivel internacional”.
Mañana será enterrada en el panteón familiar de su pueblo natal, sin velatorio previo.
