San José, 01 nov (elmundo.cr) – Hay ciudades que celebran la Navidad y otras que parecen haber sido construidas especialmente para ella. Estrasburgo, situada en el noreste de Francia, cerca de la frontera con Alemania, pertenece a esta segunda categoría.
Cada año, cuando se aproxima diciembre, sus calles medievales se llenan de luces, las fachadas de sus casas se cubren de adornos, el aroma del vino caliente y las especias invade las plazas y miles de visitantes recorren sus tradicionales mercados navideños.
No es casualidad que Estrasburgo sea conocida internacionalmente como la Capital de la Navidad, un título que ha convertido a esta ciudad de la región de Alsacia en uno de los destinos más emblemáticos de las festividades europeas.
La celebración tiene raíces que se remontan a 1570 y combina historia, religión, gastronomía, artesanía y un ambiente que recuerda a los escenarios de los cuentos infantiles.
Una tradición navideña que nació en 1570
La historia de la Navidad en Estrasburgo está estrechamente vinculada con uno de los mercados navideños más antiguos de Europa.
En 1570 nació el Christkindelsmärik, cuyo nombre significa Mercado del Niño Jesús en el dialecto alsaciano.
Su creación estuvo relacionada con la Reforma protestante, cuando las autoridades de la ciudad decidieron sustituir el antiguo mercado dedicado a San Nicolás por una celebración centrada en el nacimiento de Jesús.
Con el paso de los siglos, aquel pequeño mercado se convirtió en una de las grandes tradiciones navideñas europeas.
Actualmente, Estrasburgo reúne alrededor de 300 puestos de madera distribuidos entre diferentes plazas de su centro histórico, donde comerciantes y artesanos ofrecen adornos, juguetes, productos regionales, dulces y regalos.
El mercado histórico de la plaza Broglie continúa siendo uno de los principales símbolos de esta tradición.
Un gigantesco árbol de Navidad ilumina la ciudad
Uno de los mayores atractivos de Estrasburgo es su monumental árbol de Navidad, instalado cada año en la plaza Kléber, considerada el corazón de la ciudad.
El árbol alcanza aproximadamente 30 metros de altura y se convierte en el protagonista de una espectacular decoración que reúne miles de luces y ornamentos.
A su alrededor se desarrolla buena parte de la actividad navideña, con visitantes que recorren los mercados, familias que disfrutan de las decoraciones y turistas que buscan fotografiar uno de los escenarios más reconocibles de la Navidad europea.
Pero el espectáculo no se limita a una sola plaza.
Calles enteras se transforman en corredores iluminados, los comercios decoran sus escaparates y los edificios históricos adquieren una apariencia completamente diferente durante las noches de diciembre.
Especialmente llamativo resulta el contraste entre las luces navideñas y la arquitectura tradicional alsaciana, caracterizada por sus casas de entramado de madera, fachadas de colores y tejados inclinados.
La Petite France: un barrio que parece sacado de un cuento
Entre los lugares más visitados durante la temporada navideña destaca La Petite France, uno de los barrios históricos más pintorescos de Estrasburgo.
Sus canales, puentes y antiguas viviendas crean una atmósfera especialmente atractiva cuando aparecen las decoraciones de Navidad.
Durante el invierno, los visitantes pueden recorrer sus estrechas calles, detenerse en pequeños establecimientos y admirar una arquitectura que conserva buena parte de la identidad histórica de Alsacia.
La experiencia permite comprender por qué Estrasburgo se ha convertido en un referente del turismo navideño internacional.

Vino caliente, galletas y los sabores de Alsacia
La gastronomía ocupa un lugar fundamental en las celebraciones navideñas de Estrasburgo.
Uno de los productos más populares es el vin chaud, un vino caliente preparado con especias como canela y clavo de olor, al que frecuentemente se añaden cítricos.
Esta bebida tradicional se vende en numerosos puestos y resulta especialmente popular entre quienes recorren los mercados durante las frías tardes y noches de diciembre.
También destacan los bredele, pequeñas galletas navideñas elaboradas en diferentes formas y sabores, que forman parte de las costumbres familiares de Alsacia.
Otro producto característico es el pain d’épices, un pan dulce especiado que recuerda al tradicional pan de jengibre.
La oferta gastronómica se completa con especialidades regionales como la tarte flambée, una masa delgada cubierta tradicionalmente con crema, cebolla y tocino, además de embutidos, quesos y otros productos artesanales.
En Estrasburgo, la Navidad también se descubre a través de los sabores.

La catedral, un escenario de espiritualidad y tradición
La Catedral de Notre-Dame de Estrasburgo, una de las grandes obras de la arquitectura gótica europea, adquiere un protagonismo especial durante diciembre.
Su imponente fachada se convierte en el telón de fondo de las celebraciones, mientras las iglesias de la ciudad acogen conciertos, actividades religiosas y encuentros musicales.
La dimensión espiritual continúa siendo una parte importante de la Navidad alsaciana, aunque las festividades también atraen a visitantes interesados principalmente en la cultura, la gastronomía y el turismo.
Esta combinación de tradición religiosa y celebración popular constituye una de las características que distinguen a Estrasburgo de otros destinos navideños.

Una Navidad que atrae visitantes de todo el mundo
El atractivo de Estrasburgo ha trascendido las fronteras francesas.
Cada temporada, cerca de dos millones de visitantes, según las referencias de la oficina local de turismo, llegan atraídos por sus mercados, decoraciones y actividades.
La ciudad ha conseguido transformar una tradición centenaria en un importante acontecimiento cultural y turístico, que beneficia a hoteles, restaurantes, comercios, artesanos y productores regionales.
Además, su ubicación permite combinar la visita con recorridos por otras localidades alsacianas famosas por sus celebraciones navideñas, como Colmar, Riquewihr y Kaysersberg.
¿Cuándo se celebra la Navidad de Estrasburgo en 2026?
Para este año, las autoridades turísticas han anunciado que los mercados navideños funcionarán del 27 de noviembre al 24 de diciembre de 2026.
Durante ese periodo, el centro histórico se convierte en un gran circuito festivo, con ocho mercados distribuidos por diferentes plazas y calles.
La entrada a los mercados es gratuita.
Las autoridades recomiendan recorrer el centro a pie y aprovechar los servicios de transporte público, debido a las restricciones de circulación vehicular en las zonas de mayor actividad.
Una ciudad que mantiene viva la magia de la Navidad
En una época en la que muchas celebraciones se han transformado en grandes acontecimientos comerciales, Estrasburgo conserva una característica especial: su capacidad de combinar el atractivo turístico con tradiciones que han sobrevivido durante generaciones.
Sus mercados, sus casas medievales, sus dulces tradicionales y sus calles iluminadas recuerdan que la Navidad puede vivirse de formas muy distintas alrededor del planeta.
Para quienes sueñan con una Navidad europea, entre luces, música, aromas de especias y escenarios históricos, Estrasburgo representa uno de los destinos más fascinantes.
Y es que, durante algunas semanas al año, esta ciudad francesa deja de ser únicamente una capital regional para convertirse, al menos simbólicamente, en la capital mundial de la Navidad.
_____________________________
Esta publicación forma parte de «Navidades en El Mundo», una serie especial de EL MUNDO CR que recorrerá diferentes países para descubrir sus tradiciones, celebraciones, gastronomía e historias navideñas.