San José, 01 nov (elmundo.cr) – Tomar varios medicamentos puede ser indispensable para controlar enfermedades como la hipertensión arterial o la insuficiencia cardíaca. Sin embargo, cuando una persona adulta mayor acumula tratamientos sin una revisión integral, aumenta el riesgo de que estos interactúen entre sí, provoquen efectos adversos o dejen de ser adecuados para sus necesidades de salud.
Esta situación, conocida como polifarmacia, es especialmente relevante en quienes viven con varias enfermedades crónicas y requieren atención de distintos especialistas. Mareos, caídas, somnolencia y episodios de confusión son algunas de las señales que podrían alertar sobre problemas relacionados con los medicamentos y que requieren valoración médica.
“El objetivo no es tomar menos medicamentos a toda costa, sino utilizar los medicamentos adecuados, en las dosis correctas y con una indicación clara”, explicó la Dra. Montserrat Méndez Brich, geriatra y gerontóloga.
La polifarmacia se define habitualmente como el uso simultáneo y crónico de cinco o más medicamentos. No obstante, alcanzar esa cantidad no significa necesariamente que exista un problema, pues algunos pacientes necesitan varios fármacos para controlar sus enfermedades. La clave está en comprobar que cada uno siga siendo necesario, eficaz y seguro.
Entre las principales complicaciones asociadas con el uso inadecuado de múltiples medicamentos figuran la presión arterial demasiado baja, las hemorragias y el deterioro cognitivo, además de las caídas y las hospitalizaciones. También puede ocurrir que un efecto secundario se confunda con una nueva enfermedad y se prescriba otro medicamento para tratar el síntoma, sin identificar su causa original. Esto puede incrementar aún más la complejidad del tratamiento.
El riesgo también aumenta cuando una persona consulta a varios especialistas que desconocen el conjunto de sus tratamientos, se automedica o consume suplementos y productos naturales sin informar al médico. Duplicar medicamentos, mantener tratamientos que ya no son necesarios o modificar las dosis por cuenta propia puede comprometer la seguridad del paciente.
Según indicó Méndez, en Costa Rica alrededor del 60 % de las personas adultas mayores se encontraría en esta situación. Además, señaló que seis de cada diez adultos mayores que toman cinco o más medicamentos son mujeres. La especialista advirtió que el riesgo es mayor entre las personas de edad más avanzada, particularmente a partir de los 85 años, así como en quienes presentan varias enfermedades crónicas, fragilidad o deterioro cognitivo.
Ante este panorama, la revisión periódica de los medicamentos resulta fundamental. Mediante una valoración geriátrica integral, el profesional de salud puede determinar para qué sirve cada fármaco, si continúa siendo necesario, si la dosis es apropiada y si existen interacciones que deban corregirse. Este proceso permite ajustar o simplificar el tratamiento cuando corresponda, sin comprometer los beneficios de los medicamentos que el paciente realmente necesita.
Para reducir los riesgos, se recomienda que los adultos mayores y sus familiares mantengan una lista actualizada de todos los medicamentos, con sus respectivas dosis y horarios, y la lleven a cada consulta. También deben informar sobre cualquier producto de venta libre, suplemento o preparado natural que consuman, así como comunicar la aparición de mareos, somnolencia, confusión, caídas, pérdida del apetito, cambios importantes en la presión arterial, hematomas o sangrados.
Ningún medicamento debe iniciarse, suspenderse ni modificarse sin consultar con un profesional de salud. La participación de familiares y cuidadores también puede ser importante para facilitar el seguimiento, especialmente cuando existen dificultades de memoria o para administrar correctamente los tratamientos.
Este tema forma parte de la agenda académica del cuarto día del Congreso Médico Nacional 2026, organizado por el Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica. En este día se desarrollan simposios sobre actualización de geriatría y gerontología, ciencias neurológicas, salud femenina, patología multidisciplinaria, obesidad, entre otros, además de conferencias sobre temas de relevancia como las siguientes:
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- Manejo en el primer nivel de la incontinencia urinaria
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