San José, 21 jul (elmundo.cr) – El diputado de Pueblo Soberano, Wilson Jiménez, cuestionó que la “cúpula” del Poder Judicial realice “mítines políticos” para defender “sus privilegios”.
Jiménez señaló que “cuando asumí ese cargo y presté juramento ante el pueblo de Costa Rica, juré cumplir fielmente con la Constitución y con la República. No juré defender privilegios, juré defender instituciones que sirvan a los ciudadanos”.
“Cuando uno observa la cúpula del Poder Judicial, se da cuenta que definitivamente nos encontramos del lado correcto de la historia. Observar esa pequeña reunión a los amigos de siempre, a esas personas como Célimo Guido, Gloria Navas, y Gustavo Mata, nos invita a mantenernos firmes en nuestras convicciones”, aseguró.
El diputado recalcó que “ver a la cúpula del Poder Judicial realizando mítines políticos, con todo y micrófono, para que los ciudadanos puedan ver sus megasalarios, sus intereses, y lo de sus amigos, da pena ajena. La magistrada Patricia Solano, en una comparecencia en esta Asamblea, tuvo el descaro de compararse con las amas de casa, dijo que nadie es mejor administrando. Yo le pregunto a la señora, ¿cuántas amas de casa en este país ganan cerca de ocho millones de colones y en diciembre reciben veinte millones de colones? De verdad que a la señora no le da vergüenza dar una comparación como esa”.
“Ninguna institución en este país está por encima de la revisión. No son perfectas, ni tampoco son intocables. Los magistrados quieren permanecer de manera vitalicia. Innecesariamente me lleva a pensar que viven en el pasado. Se creen o piensan que están en el Senado Romano. Donde la concentración de poder alejó a los manifestantes de la realidad del pueblo. Y confundió el servicio público con el privilegio permanente”, sostuvo.
Para Jiménez, “la estabilidad en el Poder Judicial no debe de confundirse con la perpetuidad. Costa Rica enfrenta hoy un debate que nos debe llevar a tomar nuevas decisiones. El sistema mediante el cual elegimos a nuestros magistrados fue diseñada para una realidad política que ya no existe. Una realidad que era bipartidista. Con dinámicas y acuerdos y controles propios de otra época. Hoy vivimos una realidad distinta”.
“No es posible que deban de lograrse 38 votos para la no reelección de un magistrado. Eso es imposible. La lógica de hoy nos lleva a pensar que un magistrado debe de obtener 38 votos para reelegirse. La patria exige que los magistrados sean más inteligentes, más ágiles, más eficientes, y sobre todo más responsables”, criticó.
El diputado insistió en que “reformar no significa destruir, modernizar no significa debilitar. Como bien lo dijo la propia señora presidente de la República, ha señalado que revisar la institucionalidad no implica atentar contra la división de poderes, sino corregir aquello que durante años se evitó en una democracia madura”.
“También hemos escuchado durante los últimos años cuestionamientos constantes sobre la lentitud de la justicia y la impunidad. Son preocupaciones compartidas por una parte importante de los costarricenses y forman parte del debate público nacional. Pero precisamente porque creemos en la democracia, las reformas deben de hacerse fortaleciendo la institucionalidad. Lo que no puede seguir siendo es inmune al análisis, a la evaluación, y a la mejora. Porque la independencia no es sinónimo de ser intocables”, aseveró.
Jiménez manifestó que “los costarricenses esperan de nosotros valentía para impulsar cambios cuando los cambios son necesarios, y este es el momento. No podemos seguir respondiendo a los desafíos del siglo actual con reglas diseñadas para la política del siglo pasado”.
“Las instituciones existen para servir al pueblo. Cuando un sistema deja de responder a las necesidades de los ciudadanos, nos corresponde preguntar si ese sistema sigue siendo el adecuado. Esa es nuestra responsabilidad. Esa fue precisamente la promesa que hicimos el día que juramos defender la Constitución y servir a la patria en este Plenario”, concluyó.