San José, 16 ago (elmundo.cr) – Muchos costarricenses manifestaron estar confundidos con los más recientes resultados de la Encuesta Continua de Empleo, publicada la semana pasada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).
En ella se reveló que la participación laboral costarricense descendió, lo que significa que hay menos personas buscando empleo, y que la tasa de desempleo pasó de 9,5% a 9,4%, lo que significa menos personas desempleadas.
El Observatorio de la Coyuntura Económica y Social, de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA), publicó este martes un comunicado en el que explica los alcances de estas cifras, afirmando que los resultados del estudio tiene “material de provecho para optimistas y pesimistas”.
“Primero, ¿qué paso con la tasa de desempleo?, de junio del año anterior a junio de este año se redujo de un 9,5% a un 9,4%, es decir, por cada 1000 personas de 15 años y más que buscaron activamente un empleo, anteriormente 95 no encontraban trabajo, mientras que ahora son “sólo” 94
¿Qué dirían los optimistas? Que el resultado es satisfactorio, se redujo la tasa de desempleo y además, la cantidad de personas que no encontraban trabajo (desempleadas) se redujo, en ese periodo, en cerca de 15.000, al pasar de 217.933 a 202.563. ¿Y los pesimistas? Argumentarían que el panorama es alarmante, que en cuestión de un año se perdieron 132.000 puestos de trabajo, ya que en junio del 2015 habían cerca de 2.087.000 personas con trabajo y ahora sólo 1.955.000″, reseñó en su comunicado el observatorio.
“Con estos datos, parece que alguno de los dos está mintiendo ¿optimistas o pesimistas? En realidad ambos están en lo correcto, la tasa de desempleo abierto disminuyó, la cantidad de desempleados también y, además, se perdieron puestos de empleo. ¡Toda una paradoja!”, dice.
El observatorio de la UNA puso como ejemplo que José, Pedro, María, Pablo y Ana, son cinco personas que desean trabajar. Las primeras tres encuentran trabajo, pero las dos últimas no (Pablo y Ana), en consecuencia, la tasa de desempleo abierto sería de un hipotético 40% (dos de cinco).
Sin embargo, tiempo después, Pablo, una de las dos personas desempleadas, desmotivado por su situación, decide no seguir buscando trabajo; por su parte, María, quien sí se encontraba empleada, por alguna circunstancia deja su puesto y ya no desea laborar: se sale del mercado laboral.
Por tanto, ahora son sólo tres las personas que desean trabajar (José, Pedro y Ana) y de éstas una no encuentra en que laborar (Ana). En consecuencia, la tasa de desempleo se reduce a un 33% (uno de tres), esto a pesar de que existen menos personas empleadas (dos, ya no tres como antes) pero también, menos personas desempleadas (una, ya no dos como antes).
“Así las cosas, existe una pregunta obligatoria ¿qué pasó con Pablo y María? Bueno, técnicamente son personas que no desean trabajar, es decir están “Fuera de la Fuerza de Trabajo”; en el caso de Pablo, su nivel de desmotivación llegó a tal punto, que ahora no busca trabajo, no estudia y piensa vivir “de lo que pueda” (sí, literalmente)”, explicó la Universidad Nacional.
“En cambio María, con una mejor visión, retomó sus estudios universitarios con la firme idea de que más adelante cuando los concluya, podrá obtener un mejor puesto de trabajo en comparación al que ostentaba hasta hace poco. La diferencia entre ambas decisiones es abismal”, agrega.
De acuerdo con el comunicado explicativo, la realidad nacional no dista mucho del ejemplo anterior y en consecuencia esconde un problema mayor.
“Es así que la disminución en la tasa de desempleo abierto en el último año se debe a una contracción de la fuerza de trabajo y no a una mayor cantidad de personas ocupadas en el país. En el último año, la cantidad de personas en edad de trabajar -de 15 años y más- pero que por alguna razón no desean hacerlo (están “fuera de la fuerza de trabajo”), aumentó en cerca de 210.000, en su mayoría adultos mayores y jóvenes, por cuanto de estas 210.000 personas, 68.000 son mayores de 60 años (el 32%) y 57.000 son jóvenes entre los 15 y 24 años (el 27%)”, dijo el observatorio.
Entre las razones por las cuales las personas estarían saliéndose del mercado laboral, se encuentra al proceso de envejecimiento de la población, que ha hecho que una parte de la fuerza de trabajo acuda a su jubilación, presionando aún más los sistemas de pensiones; la dificultad que tienen muchas personas de encontrar un empleo en una economía que a pesar de que genera puestos de trabajo, estos requieren cierto nivel de cualificación y/o especialización y por último porque hay una mayor cantidad de jóvenes que se dedican sólo a estudiar, pero también, porque hay un aumento en la cantidad de jóvenes que no estudian ni trabajan (23.292 jóvenes más en el último año).
“En síntesis, la mejora relativa en algunos indicadores del mercado laboral responde a una reducción en el tamaño de la fuerza de trabajo, lo que esconde un problema de gran importancia, como es el incremento en la cantidad de jóvenes que no estudian ni trabajan, ya que de mantenerse este panorama, el país está empeñando seriamente su futuro y desde luego el de todos estos jóvenes; así como propiciando el caldo de cultivo para acrecentar las desigualdades sociales”, concluyó el informe de la UNA.
