San José, 13 abr (elmundo.cr) – La volatilidad en los precios del petróleo, exacerbada por el conflicto en Medio Oriente, podría tener repercusiones significativas en la economía costarricense, según un análisis de la Escuela de Ciencias de la Administración (ECA) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).
El estudio prevé un impacto directo en el costo de vida del país para el año 2026.
El director de la ECA de la UNED, Federico Quesada Chaves, explicó que, aunque se anunció un cese al fuego entre Estados Unidos e Irán, el tránsito de buques petroleros aún no se normaliza completamente, lo que ha reducido la oferta mundial de crudo y disparado los precios internacionales.
“Este fenómeno no es pasajero”, advirtió Quesada, señalando que mientras el estrecho de Ormuz siga siendo un punto de tensión, Costa Rica enfrentará ajustes constantes en combustibles, encarecimiento de bienes básicos y mayores retos para sostener la competitividad de sus exportaciones.
El análisis de la UNED identificó cinco áreas críticas de impacto: combustibles, inflación, comercio exterior, política monetaria y turismo.
El aumento en los precios del petróleo, que alcanzaron hasta los 121 dólares por barril, se traduce en ajustes internos en los precios de la gasolina y el diésel, afectando el transporte público, las tarifas privadas y los boletos aéreos.
Además, el incremento en los costos de los insumos agrícolas y los bienes importados presiona la canasta básica, como ya se refleja en el aumento de precios en alimentos y servicios turísticos.
En cuanto al comercio exterior, el encarecimiento de los fletes podría reducir la competitividad de las exportaciones costarricenses, especialmente con un tipo de cambio apreciado.
Quesada enfatizó que “la reacción desproporcionada de los precios internacionales genera un entorno de incertidumbre que golpea directamente la capacidad exportadora del país”.
Ante este panorama, la UNED recomienda la diversificación energética, el apoyo a los exportadores y la promoción de un turismo resiliente. Además, sugiere un monitoreo constante y una mayor coordinación entre el Banco Central de Costa Rica (BCCR), el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) y el Ministerio de Hacienda para anticipar y mitigar los efectos de una crisis energética prolongada.