
San José, 10 oct (elmundo.cr) – La organización Colectivo Podemos Volar realiza la 6ta marcha por el Derecho a la Salud Mental, Vida Digna y Desmanicomialización 2022, con el apoyo de la Asociación Desampa Inclusivo, Colective Transcendentes y la Escuela de Psicología de la UCR.
La marcha se lleva a cabo este lunes desde las 9 de la mañana en el Bulevard Avenida Central, San José, diagonal al Hospital del San Juan de Dios.
El lema de este año es NADIE ES NORMAL, “recordando que muchas veces hemos utilizado falsas normas y normalidades para separarnos, excluirnos y discriminarnos, pero la realidad es que nadie ingresa totalmente en esos moldes”, indicaron los organizadores.
Por lo que proponen habilitar “un mundo para todas, todos y todes, donde las diferencias sean celebradas y respetadas, siempre y cuando sean para asegurar colectivamente una vida digna de ser vivida, sin encierros ni desigualdades y respetando a las otras personas”.
A pesar de que el país adquirió compromisos internacionales al firmar la Convención Internacional sobre los Derechos de las personas con Discapacidad (2007) y la Declaración de Caracas (1990), la Salud Mental continúa siendo un tema relegado en Costa Rica.
Dado lo anterior, indican que el sistema psiquiátrico actual resulta en un modelo que no se adapta a las necesidades psicosociales que presentan aquellas personas que utilizan su atención.
“Ya que se prioriza el uso de mediación farmacológica y técnicas de aislamiento y coerción como métodos para tratar las diversas condiciones psíquicas que poseen las personas, dejando de lado construir propuestas que permitan la habilitación dentro de las comunidades de todo el país y respeten a las personas usuarias con sus derechos y dignidad, y no como objetos”, sostienen.
Según los organizadores las principales obstrucciones que enfrentan estos avances son: un poderoso y conservador gremio médico-psiquiátrico (con apoyo de otras disciplinas) que sostienen la histórica defensa de un sistema centrado en hospitales especializados, negando los problemas de este sistema, señalados ya en la Declaración de Caracas, y vigentes hasta nuestros días en las muchas actualizaciones de lineamientos de la Organización Mundial de la Salud.
Las denuncias públicas sobre la atención en salud mental en estos centros o servicios especializados son evidencia de los graves rezagos que provocan violaciones a la dignidad y derechos de las personas que solicitan atención, manifestaron.
Estos atrasos también son notorios en esta pandemia por el COVID-19, donde se observan las grandes necesidades de atención en salud mental, que no contamos con los recursos profesionales, tecnológicos y comunitarios para dar una atención pronta y efectiva a nivel nacional, y la mayoría de los recursos están sobresaturados y concentrados en la Gran Área Metropolitana (GAM).
Es por eso por lo que se necesita un proceso abierto, colectivo y participativo hacia la creación de un nuevo modelo de atención a personas con condiciones y/o necesidades psicosociales, que asegure el respeto por los Derechos Humanos y garantice una vida digna.
Esto tiene que ir acompañado con acciones para cambios en nuestra sociedad que rechace los prejuicios que trae consigo un sistema centrado en un hospital psiquiátrico y comience a construirse una sociedad más inclusiva e informada que permita la discusión en el tema de la salud mental.
Un proceso de estas características no ha sido posible en la discusión del proyecto de Ley Nacional en Salud Mental y por ello también nos oponemos, si no se nos escucha, integra y se nos permite incidir en estas decisiones no tendrán nuestro apoyo.
Por todo esto, definen sus ejes de la siguiente forma:
• DERECHO A LA SALUD MENTAL
La Salud Mental es un derecho de todas las personas. Costa Rica tiene rezagos evidentes e importantes en esta materia sosteniendo un modelo manicomial obsoleto que, además, continúa con prácticas violentas hacia la dignidad y derechos de las personas usuarias.
Reconocemos avances como el llamado cierre del área asilar del Hospital Psiquiátrico o la Política Nacional de Salud Mental 2012–20211, por mencionar dos ejemplos. Sin embargo, todavía hace falta mucho por construir para superar los retos planteados desde hace tres décadas en la Declaración de Caracas, la cual llama a la creación de un sistema centrado en las comunidades, además advierte los problemas de un sistema manicomial centrado en la atención médico-farmacológica. Por ello, es necesario promover una amplia discusión crítica sobre este tema que permita reconocer las diferentes perspectivas presentes para la creación de un nuevo modelo de atención de Salud Mental público, preventivo, comunitario, solidario y diverso. Es urgente proveer protocolos de apoyo comunitario para las familias con integrantes con dolor psíquico desde instancias como EBAIS, Fuerza Pública, Cruz Roja y Municipalidades.
• VIDA DIGNA
El sistema de atención manicomial centrado en hospitales o servicios especializados en el tercer nivel de atención obstaculiza el derecho a una vida digna al no ofrecer una atención en comunidad de calidad, ni reconocer la diversidad psíquica de la condición humana y su contexto, patologizando la existencia. Por ello, es primordial una ética de la atención centrada en la libertad, la autonomía y el cuidado colectivo y de sí mismo, que facilite el acceso a la educación, trabajo y vivienda. De este modo, promover la activa participación de las personas con sufrimientos, condiciones y/o necesidades psicosociales en la sociedad, arte, cultura, deporte y comunidad, respetando los Derechos Humanos. La pandemia está colocando en una situación muy vulnerable a la mayoría de personas con trabajos precarios e informales, agravando la exclusión social. Los malestares y sufrimientos psicosociales aumentan también en quienes no han sido diagnosticados o institucionalizados. Se instala la violencia en la desidia institucional, por ello es urgente trabajar y reconocer que sin un Estado Social de Derecho efectivo, que garantice justicia social y fiscal, es imposible construir salud mental.
• DESMANICOMIALIZACIÓN
La desmanicomialización es desmantelar todas aquellas lógicas que promueven la patologización, encierro y la medicalización como procesos de atención de la Salud Mental, así como la creación de propuestas de atención comunitarias anti-manicomiales, alternativas y diversas, que permitan a las personas acceder a atenciones que se adecuen a sus urgencias, estéticas de vida y necesidades psicosociales, ofreciendo acceso pronto y efectivo a las personas solicitantes en sus grupos de cuido, barrios y distritos. Por lo anterior, también es necesaria la intervención a la formación académica, reformulando en todas las carreras universitarias, todos los componentes vinculados a la atención en salud mental, para que las futuras personas profesionales tengan herramientas fundamentales para el trabajo desde la comunidad y el respeto pleno hacia los Derechos Humanos.